miércoles, enero 10, 2007

Primer propósito para el año nuevo

Ayer en la mañana salí a trotar al parque cerca a la casa de mis padres (las vacaciones me han hecho subir de peso, hay que empezar a quemar calorias) y vi tirado en el suelo este arbolito de Navidad. En realidad hay muchos en este momento por todas partes y me parece muy triste que estos arbolitos terminen así, tirados en la acera. Y es que por estas tierrar muchas personas prefieren usar árboles naturales que son sembrados especialmente para la ocasión. Al parecer el negocio no es antiecológico y está muy bien regulado. Sin embargo, los pobres pinos que crecen para adornar la sala de una casa y que luego terminan en la basura son cientos de miles en todo Estados Unidos. Ante tanto derramamiento de clorofila, mi madre decidió, ya hace dos navidades, comprar un pino de plástico que costó lo mismo que uno natural, dura mucho más y no produce sentimientos de culpa.

Esa visión de esos árboles abandonados a su suerte me mostró que la vida corre rápido porque es así como vivimos: hoy es navidad, pronto llega enero, se desarma el pesebre, se tira el arbolito, todo se guarda otra vez, con esmero, para que el otro año las luces estén sin enredos (ja!) y el niño Dios no pierda lustre. Al cuarto de San Alejo todo, que ya llegará San Valentín y allí donde hasta hace poco se veía a Papá Noel, se verán corazones, chocolates y tarjetícas rídiculas. Y ya vendrá de nuevo el Halloween y de nuevo Navidad, y de nuevo el fin de año y se oirá otra vez "Ay Dios, este año si que voló". Esta sociedad consumista nos consume, sí, lo digo con redundancia. Y lo repito: la sociedad consumista nos consume. Y para oponerme de alguna forma, porque no puedo escapar a ella del todo, mi primer propósito de año nuevo es negarme sistemáticamente a celebrar todas estas fiesticas artificales. No celebraré el día de la Madre, ni el del Padre, ni el del Amor y Amistad, ni el de la Mujer (que me parece que se ha malinterpretado y tiene uno que felicitarlas a todas so pena de morir acribillado); ni tampoco el del Chontaduro; ni el de los Niños; ni el de San Blando; que no tiene cuando. Tampoco celebraré la Navidad, los cumpleaños, ni el Año Nuevo, ni el Halloween, porque esas fechas no tienen sentido o se han prostituido o son simples imposiciones de quién sabe quién.

Pero, ¿será que mi madre llorará si no la llamo el Día de la Madre y pensará que soy un mal hijo, aunque hablemos TODOS los demás domingos del año, siempre le diga lo mucho que la quiero y lo estupenda madre que es? ¿Mis colegas me mirarán con enfado si no los felicito el Día del Colega (que no tengo ni idea de cuando es) ni me uno a ellos en la sala de juntas, para hacer un brindis de vino barato servido en vaso de plástico? Y en Navidad, ¿podré decir no a los buñuelos, a la novena, a los aguinaldos, al "ven, ven, ven, no tardes tanto"? ¿Me dirán Grinch y estaré todo el mes socialmente excluido? ¿Para navidad me acordaré aún de este tonto propósito?
Pensándolo bien, creo que para librarme de la imagen del árbol tirado a la basura, debo hacer un propósito más obvio (que es además una de las tres cosas que dizque dicen los chinos que hay que hacer en la vida): sembrar un árbol. Pero no, eso ya lo hice alguna vez, y ese árbol, acabo de recordarlo, se murió luego de que lo usé como árbol de navidad, chanfle !

11 comentarios:

JP dijo...

Hola.

Linda reflexion. Gracias por tu comment. Un Abrazo

POLAR dijo...

Hola por aca saludando por problemas tecnicos cambie el link de mi blog (para que te acualices).

POLAR dijo...

Ya lei el comentario . . .

Yo ni me moleste armando arbol de navidad porque despues me da mamera desbaratarlo.

Viviendo con mi gordo que es gringo, imposible no celebrar algunas de estas celebraciones . . . que diablos pero si lo quiero tanto porque no?

Milo Gasa dijo...

Es un excelente propósito, pero bien difícil de conseguir, en verdad puedes morir acribillado si no felicitas a una mujer el 8 de marzo o quedarte sin asistencia si no le das un regalo a tu secretaria el 26 de abril -a mi nisiquiera me vale de excusa que ese sea, qué pena, mi día de cumpleaños. Pero pensar de esa manera en una sociedad como la nuestra sólo demuestra que se pueden dignificar más los sentimientos haciendo a un lado las imposiciones mercantiles... así no se logre apartarlas del todo.

Elias dijo...

mm pues yo me uno a tu causa de no celebrar tanta fiesta gastaplata....solo que si creo que es dificil que mamáes y papaés lo entiendan mucho...en fin...

RicardoK:. dijo...

1) Pues yo soy el enemigo número 2 de la navidad (el primero es un amigo mío)
2) Pero ante tanto "ven a nuestras almas" toca cantarlo así uno quiera comerse el buñuelo sin haber cantado
3) Este año se armó navidad por solicitud expresa de mi hermana y con gran cantidad de cosas prestadas (mejor que ponerse a gastar)
4) Con las demás fiestas hago el mínimo esfuerzo para no quedar mal pero no tanto como para que sean el sentido de mi vida
5) Como tu dices: uno quiere a la mamá todos los días, al papá, a la secretaria querida, al médico amado sin necesidad de que sea X día
6) Tampoco me gustan los aniversarios y justo hoy me tocó celebrar uno... en fin
7) Un saludo muy grande y esperamos tu regreso a Colombia

PinkBearLover dijo...

Puedo decir que Amo a NYC, desde la distancia, me encanta el color de esa ciudad, el caminar por soHo, mirar las vitrinas de D&G en su espectacular tienda. Caminar por Broadway. Conocer el MET. Andar por el subway y bajarse en Central Station, famosa en Unfaitful, que hermosa es NYC. Igual que a tú, mi canción favorita de los PSB es NYC Boy, que hubiera sido de Truman Capote si no hubiera vivido allá, no existiría Breaksfast at Tiffany's, ni mucho menos Andy Warhol hubiera tenido tanto exito con sus films underground gay, y bueno sería inconcebible un Stonewall o un Studio 54 en otra ciudad, solo NYC tiene esa magía, ese grán atractivo para nosotros los artistas. Amo NYC y siempre la amaré y espero conocerla pronto de carne y hueso, para contar más datos curiosos de este Diamante Brillante y Lujoso. Saludos y te espero en mi blog.

Joey dijo...

Difiero de todos, me encantan las fiestas, me encanta dedicar un mes a un tema especial, en lo que si estoy de acuerdo es en que no se debe uno dejar consumir por el consumismo (jueguitos de palabras a mi je je), pero si de entregar el corazon.

Me duele en el alma ver aquel arbol en la basura por que es la falta de sentimiento en las fiestas decembrinas y no concibo el perfil de quien solo compra un arbol para alegrar su casa y lo arroja a ala basura en menos de un mes.

Joey dijo...

Ah se me olvidaba saludarte, gracias por tus comentarios.

Anónimo dijo...

Me tocara unirme al propósito porque siempre se me olvidan los cumpleaños, por el ejemplo el de Marcela :( Ya se porque se me dificulta hacer amigos. Bueno el suyo sería practicamente imposible...je!

Giorgio Pasteur dijo...

Pues la navidad es la navidad, mas que ese espiritu "consumista-capitalista-alientante" que hay en el mabientye, se despiertna muy buenos sentimientos.

Cagada lo de s los arboles, peroe s culpa de ese espiritu, así que de malas el arbolito quein le manda ser un bien de consumo, jejeje