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martes, julio 03, 2007

Orgullo


El domingo pasado se realizó la marcha del Orgullo Gay en Bogotá (decimo primera edición), que partió, como ya es tradición, desde el Parque Nacional y se dirigió por la carrera séptima hasta la Plaza de Bolivar. Esta vez contó con una participación que desbordó todos los pronósticos. Dicen en el El Tiempo que asistieron más de 30.000 personas, lo que sin duda marca un hito en este evento. Varias anotaciones sobre el domingo:

1. Me impresionó el gran número de personas jovenes que asistieron y eso me parece esperanzador. En las primeras ediciones, cuando yo rondaba los veinte, recuerdo ahora (con vergüenza) que yo mismo criticaba esa marcha y consideraba que los que participaban eran unas locas patéticas. Estaba muy equivocado y veo con felicidad que ahora los veinteañeros son más inteligentes y valientes de lo que yo era en esa época y se toman la calle con orgullo y alegria. Cómo hemos cambiado ! Qué Viva !


La plaza está cerca!

2. Los organizadores han aprendido y todo salió muy bien. Se unieron de manera afortunada, la fiesta, la alegria y también la protesta por la traición que nos hizo el Congreso. Se oyeron consignas de libertad e igualdad para todos. Hubo también espacio para recordar a los diputados cobardemente asesinados. "Ellos también merecían ser libres" decía la pancarta que encabezaba la marcha. Todos aquellos que están a cargo de organizar este evento se merece un aplauso. Clap! Clap!


Peggy y René

3. La gente de mi generación (30 pa' arriba) y los más mayorcitos siguen brillando por su ausencia. Si vamos, pero muchos se ubican en las graderías, más como simples expectadores que como participantes... muy mal.

4. Se lució Theatrón con su carroza, excelentemente montada. El DJ de abordo se encargó de amenizar los pasos de todos aquellos que la seguimos, que por cierto, en algunos momentos soportamos una llovizna pertinaz y helada, pero aligerada (y mucho) por los clásicos de esa disco. Felicitaciones a Edison, el genio creador y gerente de ese emporio multicolor llamado Theatrón.


La carroza de Theatrón

5. Fue muy emocionante el ir llegando a la plaza en medio del frenesí de la música y la energía de la gente que saltaba-corría. Sentí que era una toma multicolor y pacífica del centro de la ciudad, del corazón palpitante de este país, que por unas horas era solo nuestro. La naturaleza nos regaló sol y lluvia y por lo tanto algo de poesía: el arcoirís se apreciaba justo encima de la plaza! Maravillosa coincidencia.



La chica Aguila también fue!

6. Al diablo todos esos matones que mandaron anónimos a los organizadores y participantes y trataron de amedrentarnos para que no asistiéramos. Ojalá alguna vez se sepa quién está detrás de esa bajeza pa' que sepamos de una buena vez a quien hay que pintarrejearle la jeta con labial rojo chillón. Les salió además el tiro por la culata porque la participación en el evento fue la mayor nunca antes registrada.


Viva el arcoiris!

7. La marcha ha alcanzado masa crítica suficiente para convertirse en adelante en el gran evento que ha debido ser desde un principio. Que siga mejorando y creciendo. El próximo año todos a marchar !!!


Muy pispos mis amigos y yo, no ? Fijénse en el sombrerito vueltiao encintado con los colores del arcoirís... originales, no?.
Nos merecemos un dobleclic!!

miércoles, junio 20, 2007

Insulto

Afortunadamente no había yo celebrado aquí en el blog lo que fue, por corto tiempo, la mejor noticia que había recibido el colectivo gay colombiano: la Cámara había aprobado la ley de derechos patrimoniales y de seguridad social para las parejas del mismo sexo, proyecto que estuvo a punto de hundirse en esa corporación. Todo lo que faltaba en adelante era un simple trámite de conciliación y la aprobación final de la ley se daba por descontada. Pero no fue así. Ayer en la tarde se hundió la conciliación y por lo tanto el proyecto. No importa que se haya discutido ampliamente en el Senado y la Cámara (en comisiones y en plenaria) y en los medios: ayer el proyecto se hundió por las más diversas y pueriles causas: miembros del partido de la U que lo habían votado a favor, se "voltiaron" y lo votaron esta vez en contra (parece ser que por venganzas políticas y bajezas semejantes); muchos senadores estaban en su casa haciendo ya su maleta, ansiosos por irse a sus merecidas vacaciones (trabajar de miércoles a viernes genera estragos en el cuerpo y el espíritu que solo se pueden recuperar con vacaciones de más de tres meses al año); Benedetti, el valiente senador que defendió el proyecto en el senado, se confió y no estuvo al tanto de como iba a ser votada la conciliación; los cristianos pidieron una votación individual y no en bloque (lo que en últimas fue el boquete que permitió la voltiada de los senadores de la U), etc, etc y un largo etc. Y de nuevo todos nosotros nos quedamos con los crespos hechos, plantados en el altar, insultados e indignados. No hay derecho a que seamos nosotros quienes paguemos los platos rotos de las venganzas políticas, del desorden del partido de gobierno y del caos del Congreso en general. Reluce nuevamente el odio incomprensible que nos tienen los congresistas dizque "cristianos".
El señor presiente de la Cámara Cuello Baute debe estar frotándose las manos de la dicha, esbozando una sonrisa de complacencia. Se ha sacado una espina pues aunque usó su poder para frenar cuanto pudo el debate en la Cámara y recurrió luego a los insultos cuando la ley finalmente fue aprobada, había sido derrotado duramente con la aprobación de la ley. Ahora sonríe de nuevo porque ni él mismo pensaba que este fiasco iba a poner freno a una iniciativa que tantos problemas enfrentó pero que ya todos daban como un hecho.
Hasta José Obdulio Gaviria, el más godo de los godos y guardia pretoriano mayor de Uribe, estaba estupefacto (hay que decirlo en todo caso, Uribe siempre estuvo a favor del proyecto, cosa que se le agradece)
Todo este insulto, mayor aún a cualquiera que tengamos que recibir a diario, cuando por fin el consenso de la mayor parte de la sociedad y la política nacional se había puesto a nuestro favor, es una derrota que nos humilla, pero que también nos debe poner en alerta. Nos quedamos, de nuevo, como ciudadanos de segunda y eso no puede seguir así: el otro semestre se tendrá que iniciar la batalla, desde el principio. Fuerza y voluntad.

martes, mayo 15, 2007

¿Sexiest?

Como últimamente he estado con temas demasiado profundos, hoy quiero hablar de algo muy, muy lite. Lo expongo con esta pregunta: ¿Son los muchachos de hoy más sexies y atractivos? (ojo: no hablo solo de los gay) En mi época recuerdo que de vez en cuando un se cruzaba con un churro en la calle, pero es que últimamente se me antoja que hay más bellezas por ahí sueltas, aunque todos tienen como común denominador que están entre los 17 y 23. ¿Será que acaso van más al gimnasio, comen menos calorias, hacen más ejercicio? ¿O será la moda de estos días? (porque las pintas noventeras de mis épocas de universitario ahora me parecen horribles y no ayudaban en nada a verse mejorcito, definitivamente en moda no todo tiempo pasado fue mejor) ¿O es que acaso están más en contacto con su lado femenino y se cuidan más, se visten con más atención, son más conscientes de su sensualidad? Los muchachitos bogotanos de hoy en día me parecen super sexies, super sensuales, no sé qué es lo que tienen (aclaro que no todos son bellos, pero sí que ahora hay más). No es que sean unos tipos gigantes y musculosos de quijada cuadrada. No. Se trata de una invasión de bellos muchachos que llaman la atención, que parecen estar más seguros de sí mismos y que saben que ellos también pueden verse bellos si quieren. Tienen una gracia y cierta actitud que definitivamente mi generación no tuvo. Tengo otra hipótesis: la fuerte migración que durante muchas décadas pasadas recibió la ciudad de todas partes del país le cambió, literalmente, la cara a esta ciudad. El típico bogotano cundiboyacense, cachiterrojo y rígido ha dado paso (al menos parcialmente) a un nuevo hombre que representa la variedad genética que aquí se ha reunido. Creo que hay un nuevo bogotanito más bello y además, para no quedarnos en una superficialidad, más orgulloso de su de sí mismos y su ciudad. O será que por el contrario, ¿todo se debe a que mis ojos me engañan y a que me estoy volviendo un viejito verde afectado por cierto mal de vereda?

lunes, abril 30, 2007

Baila, baila

Me gusta como baila. Me gusta como levanta sus brazos, como mueve su cuerpo armonioso. Me gusta como mantiene sus ojos cerrados mientras salta al ritmo de la música (¿qué era lo que sonaba? "World Hold On", si, ya recuerdo). Me gusta como prende un cigarrillo mientras sigue bailando. Me gusta la expresión de su rostro, ver que disfruta su goce mundano. Me gustan sus movimientos rítmicos y viriles, sin parsimonias ni excesos de coreografía. Me gusta su cuerpo delgado y largo, su rostro aniñado y bello, su cabello castaño, largo y crespo. Me gusta su camiseta gastada, su jean caido, su boxer que se asoma. Me gustaría acercarme y decirle alguna cursilería. Decirle que me gusta como baila, decirle que me gusta como fuma su cigarro. Pero no hago nada y aunque está cerca de mí, me siento como si yo estuviera en la China. Quiero morirme cuando un fulano que ha estado junto a él todo el tiempo se le acerca y lo besa con la misma pasión con la que yo mismo hubiera querido besarlo. Me voy de ese lado del bar, no quiero que se me note la rabia ni los flameantes celos que me asaltan. Me alejo lastimado de mi sensual danzante. Pero no puedo quitarmelo de la cabeza. Me gusta como baila.

lunes, marzo 19, 2007

Padres (gay) e Hijos (felices)

Últimamente mi instinto paternal (o maternal) se ha despertado. Me encantan los niños, son sin duda las personas más maravillosas que existen. Me gusta jugar, hablar con ellos. Admiro su sentido común, su mirada del mundo sin prejuicios, su risa fácil, su curiosidad sin límites, su capacidad de sorpresa, su energía inagotable. Sí, es cierto que lloran, gritan, hacen pataleo, discuten y alzan la voz y para completar, pueden ser crueles (sobre todo entre ellos). Sin embargo, creo que todas esas cosas son normales a esa edad o en el peor de los casos, se trata de pura y simple mala educación, y por lo tanto la culpa no es de los críos sino de sus padres.

Hace poco, tuve que almorzar solo en un restaurante y en la mesa de al lado estaba un joven padre con su hijito de unos dos años. El padre, con paciencia infinita, alimentaba a su hijito con tanta ternura que se me arrugó el corazón. Ese día, solo en la mesa, comprendí que una de las cosas más duras de aceptar de esta vida es la injusticia que representa el hecho de que la sociedad no nos da la oportunidad de ser padres y de que si acaso lo llegamos a ser, somos juzgados con severidad y vistos como monstruos. Dado que últimamente tengo mi espíritu justiciero alborotado, ese día en el restaurante tuve un nuevo ataque de indignidad. Tantos niños abandonados en este país, creciendo solos en un instituto y a aquellos de nosotros que quisiéramos tener hijos, nos darían un portazo en la cara si acaso fuéramos al Bienestar Familiar a preguntar por el proceso de solicitud. Parejas homosexuales estables (en lo sentimental y económico) podrían criar un hijo sin mayores problemas, estoy seguro. El problema estaría más de puertas para afuera que al interior de su casa. Las burlas crueles, las miradas de reproche, los prejuicios (aún entre otros familiares y amigos de la pareja) serían una dura prueba. Pero hay que acabar con todos los prejuicios, empezando, como siempre, entre nosotros mismos. No todos los gay somos unos perros fiesteros y drogadictos que no pueden cuidar ni siquiera de sí mismos. Es falso. Sentar cabeza también es posible en este mundo del arco iris: yo ya veo llegar el día en que mi espíritu fiestero me abandone y quiera dedicarme más a las labores del hogar. Y llegado ese día, ¿qué haré? ¿Criar sobrinos? ¿Y si uno no tiene sobrinos? ¿O si los sobrinos están lejos? No es lo mismo, en todo caso, alcahuetear sobrinos y ser el tío bacano que educar un niño. Sin embargo, en las actuales circunstancias, el papel del tío querido es lo mejor que podemos esperar que nos suceda.

En una ocasión anterior escribí que este es un tema que levanta ampolla y genera mucha resistencia, aun en sectores más liberales. Pero es el siguiente paso, luego de la legalización de nuestras vidas en pareja. Y no se trata, como algunos dicen, de un atentado contra la familia. El concepto de familia conformado por papá, mamá e hijos ya no es la norma. Hay familias de padres divorciados, madres solteras o de hijos criados por sus abuelos por doquier. La familia estándar está en vía de desaparecer, que le vamos a hacer. Sigue siendo ideal que alguien crezca al lado de sus dos padres pero no debe importar la orientación sexual de éstos (como tampoco si solo hay uno o dos). Yo siempre he querido preguntarles a aquellos que dicen que padres homosexuales producen hijos homosexuales ¿por qué entonces yo, criado por padres heterosexuales salí gay y no un machito hetero? Como siempre, la ignorancia aparece aquí como madre de todos los prejuicios.

No es que yo quiera en este justo momento de mi vida adoptar o tener un bebé por inseminación artificial, pero puede que un día esté listo para asumir esa etapa de la vida, tener una familia y convertirme en papá. Y ese día, entonces, tendré que asumir una nueva discriminación porque no podré ser un papá feliz, así como antes no pude ser un joven gay feliz, ¡que bonito! ¿Egalité, liberté et fraternité? Me encanta la democracia.

Encontré los siguientes resultados de varios estudios realizados en Estados Unidos entre hijos criados por parejas de padres homosexuales (la traducción es mía):

- No hay ninguna evidencia de que los niños con padres LGBT presenten daño psicológico o físico.

- Las personas con padres LGBT tienen la misma incidencia de homosexualidad que la población general, que es alrededor del 10%. Ningún estudio ha demostrado que padres LGBT afecten la sexualidad de sus hijos (Patterson, Charlotte J. 1992)

- Las investigaciones indican que los niños con padres LGBT están más expuestos a personas del sexo opuesto que muchos niños de padres heterosexuales (Rofes, E.E., 1983, Herdt, 1989)

- Los estudios demuestran que las personas con padres LGBT tienen una actitud más tolerante hacia muchos aspectos de la vida que personas con padres heterosexuales (Harris and Turner, 1985/86)

- Hijas de lesbianas tienen mayor autoestima que hijas de madres heterosexuales. Los hijos de padres gay son más serviciales y menos agresivos (Hoeffer, 1981)

- En mediciones de bienestar psicosocial, comportamiento en la escuela y relaciones y comportamientos románticos, los adolescentes con padres del mismo sexo se muestran tan adaptados como sus compañeros con padres de sexo opuesto. Un indicador más importante para predecir el comportamiento social y psicológico de los adolescentes es la calidad de las relaciones que tengan con sus padres (National Longitudinal Study of Adolescent Health, 2004)

- La mayoría de los problemas que deben enfrentar los niños con padres LGBT se refieren más a los retos de tener que lidiar con el divorcio, la homofobia y la transofobia en la sociedad que con la orientación sexual o la identidad de género de sus padres.

Hace poco oí que en España (país modelo para la igualdad de derechos de los homosexuales) los nuevos textos escolares hablan ahora sobre familias compuestas por padres e hijos, donde los padres pueden ser madres solteras, padres divorciados y a demás ambos pueden ser heterosexuales u homosexuales. La Iglesia, siempre retardataria, ha puesto el grito en el cielo. Prefieren, me imagino, que los niños de padres homosexuales sean acosados por sus compañeros más matoncitos. No entienden que este nuevo material hace que todos los niños aprendan de respeto y tolerancia, valores que la Iglesia predica pero no aplica. ¡Ay Jesús, lo que se hace en tu nombre!

Ahora bien, ¿estamos todos preparados para ser padres? Claro que no. Podemos ser buenos padres: por supuesto que sí. Nosotros también tenemos valores. Es verdad que no todos nosotros lo deseamos pero no podemos permitir que los juicios y prejuicios se levanten impunes contra aquellos que quieren y pueden serlo. Nuestra solidaridad como colectivo debe dirigirse hacia aquellas parejas homosexuales que deseen tener hijos porque están en todo su derecho. No podemos ser nosotros el vector principal de la discriminación.

Talvez me convierta en papá algún día. Y si ese día llega, que seamos felices, el niño, su padre, su madre y yo o quienes sean que estemos involucrados. Y si tal dicha, por elección o destino no llega, pues me dedicaré a consentir a mis sobrinos y los hijos de mis amigas, lo que también me hará muy feliz.

miércoles, febrero 07, 2007

Justicia

El día llegó. Hace pocas horas, la Corte Constitucional sentenció que las parejas homosexuales tienen los mismos derechos que las heterosexuales, al menos en cuanto a derechos patrimoniales se refiere. Lo que no se logró hacer en el Congreso, se concretó por vía judicial. Un grupo de valientes ciudadanos, a quienes todos les debemos nuestra gratitud, encabezados por Colombia Diversa, demandó la ley 54 de 1990 donde se indicaba que las sociedades patrimoniales de hecho estaban conformadas solo por un hombre y una mujer. La demanda se presentó porque dicha ley implicaba una abierta discriminación contra las parejas homosexuales. Hoy, fecha histórica, la Corte sentenció a favor de los demandantes. En adelante, todas las parejas que hayan convivido por no menos de dos años, no importa si son heterosexuales o no, constituirán una sociedad patrimonial. No estamos hablando de matrimonio, solo de protección del patrimonio (por ahora parece ser que el tema de igualdad ante la seguridad social no es claro), de reconocimiento de derechos básicos ligados a una unión conformada por dos personas adultas. El proyecto de ley que estaba en curso en el congreso proponía lo mismo. Lo hemos logrado, es un triunfo de todos.

Algunos de nosotros han expresado que esta ley ni quita ni pone. Sin lugar a dudas, quienes hoy estén pasando por una situación de injusticia extrema, pensarán diferente. Cuantas historias de viudos puestos en la calle por cuenta de familiares indolentes y avaros no hemos oído. El solo hecho de que exista esta ley, indica que Colombia es un poquito más justa. Es verdad que no se ha decretado la aceptación social y no podemos pretender que de ahora en adelante podremos salir a la calle cogidos de la mano o que saludaremos al novio de beso frente a los compañeros de trabajo (día que llegará alguna vez, sí señor). Como dije alguna vez, esas cosas toman un poco más de tiempo. Sin embargo, como no, sentencias como esta son un escalón más en la construcción de esa larga (y a veces tortuosa) escalera que representa la aceptación total de los gay.

Tampoco significa que en adelante la vida será más fácil para nosotros ni que los juzgados y notarias se llenarán de miles de parejas buscando formalizar su situación. La vida en pareja tampoco se decreta. Pero en adelante, quienes gocen de una vida conyugal, tendrán un respaldo jurídico que contribuirá a darles mayor estabilidad material, emocional y moral.

En algunos años, la sociedad colombiana tal vez esté más madura para que empecemos a hablar de matrimonio y adopción, temas que yo por supuesto apoyo, pero que requieren de más discusión y que sin duda generan mayor resistencia, aun entre sectores liberales, aún entre nosotros mismos (lo que no he podido entender del todo).
Esperemos a ver que tiene ahora que decir el Congreso... ojalá salgan con algo.
¡Esto hay que celebrarlo, algo que nosotros sí que sabemos hacer!

¡Estoy feliz! Por lo menos ya puedo "contraer patrimonio", como algún gracioso dijo por ahí. Espero que pronto llegue el día en que también pueda "contraer matrimonio".

viernes, enero 19, 2007

Volver

Las complicaciones de la vida diaria se agrandan luego de las vacaciones. La dura realidad, evadida durante un período diminuto, regresa brutal e inmisericorde. No podemos escapar. Las vacaciones son un derecho inalienable en el mundo moderno, una gran conquista social aunque uno siempre queda con la sensación de que no fue suficiente. El último día de descanso, ante el abismo que significa volver de nuevo a la rutina, me gustaría juntar los índices y detener el tiempo, como hacia la niñita de padre marciano en una comedia gringa y ochentera cuyo nombre olvidé, y quedarse para siempre en la playa, en la piscina, en la cama durmiendo hasta que se pare el ombligo, acostarse hasta que se nos dé la gana. Vuelve uno y no se acopla, la vida se nos muestra como el suplicio que a veces puede ser, y se cae en cuestiones trascendentales tipo “para dónde voy”, “quiero cambiarlo todo” o “quiero mandarlo todo a la mierda”. Y se acarician planes locos como poner por fin el puesto de cervezas en la playa o tener por fin la finca cafetera, chocolatera o de lo que sea o comprar por fin el baloto, con esperanzas ínfimas pero esperanzas al fin y al cabo, de darle al premio gordo. Y quejándonos y haciendo planes efímeros nos vamos acostumbrando nuevamente a la vida de todos los días.

Mi regreso de vacaciones, como se nota por la retahíla que acabo de escribir, ha sido complicado aunque poco a poco me voy ajustando. Como nunca antes el regreso me amargó y la despedida de mis padres, hermanos y sobrino fue más dura esta vez. En el avión de regreso solo pensaba en mis razones para seguir en Colombia y me doy cuenta de que cada vez son más escasas, más escasas, más escasas. Creo que ya pocas me retienen, aunque hay que mencionar a mis grandes amigos y mi abuelo, que cada día está más viejito y en cualquier momento se nos va.

Fue más duro esta vez, porque me acerqué a mi familia un poco más. El propósito principal de mi viaje era salir del closet de una vez por todas. El vivir solo en Colombia por muchos años me ahorró el tener que dar explicaciones y me hizo la vida más fácil. Pero eso se acabó y desde hace algún tiempo me doy cuenta de que salir del closet frente a mi familia es una cuestión de principios, un paso fundamental en la conformación de la persona que quiero ser.

Los planes se quedaron a medias porque con mis padres nunca encontré el momento propicio. En medio del abrazo de nochebuena no podía salir con la noticia bomba como regalo de navidad. Y llegó la hora de hacer la maleta nuevamente y el momento nunca llegó. Sin embargo, con mi hermana si lo conseguí. Fuimos a comer a un restaurante cercano a su trabajo, por la bonita Avenida Lexington un día en que quedamos de ir de compras. Hablamos primero de sus cosas, de su vida en New York, de los viejos y amados tiempos en Colombia, tiempos que ya no volverán. Y luego hablamos de los tiempos futuros, de qué iremos a hacer, de dónde estaremos, pero no me salían las palabras que quería decir, no sabía por donde montar ese toro. Hasta que el cielo me envió un ángel viejo y alto, un anciano de ojos azules, apoyado en un bastón, que se sentó justo en la mesa del lado. Y pensé, “aquí fue” y le dije a mi hermana: “por ejemplo, yo no sé que pasará conmigo cuando tenga esa edad, no sé quién vaya a cuidarme, a quién tendré a mi lado”. Y de ahí pasamos a los hijos y a que “yo no tendré hijos” y al “¿por qué?” y yo “usted ya sabe porqué” y luego “si, yo ya sabía, porque leí una carta que le escribió un amigo suyo, pero estaba esperando que usted me hablara del tema” y yo “pues aquí estamos, ya lo dije”, pero en realidad yo nunca dije “gay” ni “homosexual” ni “marica” ni nada. No hubo necesidad. Y ella sentenció lo que uno siempre desea que le digan ese día: “A mi eso no me importa, yo a usted lo quiero como sea, lo quiero mucho”. Y las lágrimas se nos salieron. Hablamos como tres horas esa tarde, de lo divino y lo humano y sentí lo mucho que quiero a mi hermana y lo mucho que ella me quiere. “Mi mamá ya debe saberlo también” me dijo. “La mamá siempre sabe pero yo se lo voy a confirmar” contesté. Pero no pude encontrar el momento para hablar con ella ni con mi padre. Será para la próxima. Quiero creer, y a lo mejor así será, que no tendremos un drama, ni habrá una tragedia, creo que ya todos, por diversas razones, se han hecho a la idea. Es una obligación con ellos y conmigo mismo que se los confirme. Y sé que me querrán como soy, porque en realidad, ya me quieren como soy. Y seré muy feliz.

Y aquí estoy: de nuevo en Bogotá, haciendo planes para este año, que se irá tan rápido como el anterior. Aquí estoy: triste y feliz a la vez. Lo llaman melancolía.

* * *

Apunte final: no fui de paseo por el Village ni por Chelsea. No tuve tiempo y el día que lo tuve llovío todo el día. Me quedé en mi casa con mi mi mamá y mis hermanos tomando chocolate caliente, viendo videos caseros y recordando viejos tiempos. La verdad es que eso me pareció mejor plan que irme a caminar por la jungla gay de NY. Yo puedo hacer un plan de esos cualquier día del año (aunque tenga que hacerlo por Chapinero), pero ver con mi familia la primera comunión de mi hermano o el paseo al Neusa de hace 15 años es algo que solo puedo hacer cada cierto tiempo. Si se pone todo en la balanza, adivienen qué gana !

lunes, diciembre 11, 2006

Lo mejor del año (II)

Siguiendo con lo mejor del año que se nos va, mis últimas categorias:

Churro del año

1. Cristiano Ronaldo (habrán notado que soy gran fan, pero estarán de acuerdo conmigo que no tiene igual)



2. Jonathan Rhys Meyers (el protagonista de Match Point está como quiere. A propósito, Match Point es también una excelente película que he debido poner entre las mejores)



3. Brandon Routh (¡este Superman es todo un super hombre!)



4. Jake Gyllenhaal (churro vaquero, quiero uno igual! Brokeback Mountain no hubiera sido lo mismo sin tí y Heath)




Mujerón del año

1. Scarlett Johansson (¡que mujer! y hace muy buena pareja con su co-estrella de Match Point)



2. Angelina Jolie (no hay mucho que agregar de esta diva de Hollywood que además goza de Brad todas las noches, qué envidia)



3. Mi amiga Aleja (porque es una de mis personas favoritas y según ella, la cosa es mutua)




Foto del Año

Zidane le da la espalda a la Copa...



La pareja del año

El extraño amor que estos dos se profesan no tiene igual ¡Alejo y Daniel, por favor se me casan !!
Y claro, espero ser el padrino...





Salida de Closet del Año

El Doctor Doogie Howser (recuerdan que llevaba un diario en un computador de caracteres verdes y pantalla negra?? sin duda el bloggero más famoso de los ochenta), según me dicen, ya había insinuado que era gay, pero la verdad es que ¡yo hasta ahora me entero !!! En fín, Neil Patrick Harris ha salido del closet y lo ha hecho con bastante naturalidad, bien por él. Se suma a otros ilustres actores que han decidido declarar sin problemas su condición, entre ellos mi admirado Ian Mackellen





Hasta aquí esta selección trivial (muy a lo E! canal del que mucho me quejo pero que a veces veo a escondidas de mi propia conciencia). Sin duda habrán más cosas que rescatar de este año en muchas otras categorías (por ejemplo, video, programa de tv, extreme makeover, etc). En lo que queda del mes cada períodico, revista y programa de farándula hará su propia selección. Por lo pronto yo ya hice la mía y me quedo muy contento.

Quienes me lo han solicitado, tienen mi total permiso para hacer su propia selección!

* * *

Apunte final 1: esperaba poder decirlo, pero no estoy seguro de que vaya a ocurrir, y declarar como noticia del año a la aprobación de la ley de Protección Social para parejas del mismo sexo pero dudo que sea aprobada antes del receso del Congreso. Tal y como se pronosticó, todos los congresistas estuvieron hablando de para-política. Quien sabe, todavia puede ser aprobada, hagan chulito para ver si terminamos el año con un motivo más para celebrar. De lo contrario, habrá que esperar a la próxima legislatura.

Apunte final 2: me iré de vacaciones el próximo 23 pero seguiré publicando aquí de vez en cuando: voy a hacer el diario de mi viaje que será sobretodo un viaje personal e íntimo donde espero dar un paso grande de mi vida y matar algunos demonios que me persiguen. Ya os contaré.

martes, diciembre 05, 2006

Lo mejor del año (I)

Un post sin calorias, ligero y de fácil digestión, porque ultimamente he sido demasiado trascendental, político y filosófico y a mi también me gustan las banalidades y las notas de farándula. Sí, yo sé, apenas empieza diciembre, pero para mi reloj biológico, emocional, sentimental, cerebral, etc., etc., el año se acabó. Un año que se pasó volando (cliché que se oye mucho por estos días), pero es que, carajos, el 2006 ¡si que voló! El tiempo es relativo y su apreciación depende por lo tanto del observador. Seguro que para aquellos que viven debajo de un puente el año ha debido ser largísimo, lo mismo que para don Uribe II (léase Uribe Segundo), a quien estos últimos seis meses han debido pasar en cámara lenta.

Pues sí, ya lo dije y lo repito: se acabó el año y quiero por lo tanto hacer las siguientes nominaciones a lo mejor de estos últimos meses. Por supuesto, todo son apreciaciones personales, aclaro que no soy experto en ninguna de las categorías que enumero y que muchos posibles nominados se quedarán por fuera. La lista no es exhaustiva y yo sé que a todos se les ocurrirán muchísimas otras alternativas. Es posible que durante diciembre para algunas categorias surjan nuevos nominados que merezcan estar en esta lista, pero me arriesgo por ahora. Espero sus votos en los comentarios.

NOTA: Para cada categoría, pondré a mi nominación favorita como número uno.

Película del año:

1. Brokeback Mountain
2. Volver
3. C.R.A.Z.Y
4. Los Infiltrados (The Departed)


Libro del año:

1. Armas, gérmenes y acero – Jared Diamond
2. Melodrama – Jorge Franco
3. El olvido que seremos – Hector Abad
4. The God Delusion – Richard Dawkins

Album del año:

1. Confessions on a Dance Floor - Madonna (aunque haya salido en noviembre del 2005)
2. Corinne Bailey Rae - Corinne Bailey Rae
3. Ahí Vamos – Gustavo Cerati
4. Meds – Placebo


Canción del año (pa’ bailar):

1. Hung Up – Madonna
2. Hips don’t lie - Shakira
3. Atrévete - Calle 13
4. World, Hold On – Bob Sinclair


Canción del año (pa’oir):

1. Like Star - Corinne Bailey Rae
2. Crimen – Cerati
3. Crazy – Gnarls Barkley
4. Evil – Interpol
5. Killing me Softly – Omara Portuondo (cuyo apellido además me encanta)


Restaurante del año:

1. Minimal - Chapinero Alto (Gayhills)
2. Sofia - Zona G
3. La Juguetería - La Macarena
4. Zhang - Usaquén
5. Nuquí - Medellín, El Poblado


Bar del año:

1. Pravda, en la T, por que sus martinis son los mejores de Bogotá
2. Socorro!, en la Macarena, porque realmente es otra cosa
3. Kyoto, en Chapinero, por la buena compañía de la única noche que he ido
4. Mink, en la T, hay que ir temprano porque se llena, buenos martinis


* * *

Las siguientes son categorias más personales:

Fiesta del año:

1. La fiesta ochentera (30 de María y Tere)



2. El cumple de Alejo (incluye Sangay en Cha-cha)
3. La parranda vallenata (30 de Andrés)



4. Despedida de soltera de Andrea

Acontecimiento social del año:

1. Matrimonio de Andrea



2. Matrimonio de Cati



3. Matrimonio de Luisa


* * *

En la categoría blog, hago las siguientes menciones:

Blog del año:

Porque me mata de la risa y su castellano ibérico me encanta: El diario de Ann O'Nadada

Post del año (de los bloggers que más leo) :

A riesgo de dejar por fuera a otros bloggers que tienen estilo y sigo con mucha atención, cito y recomiendo los siguientes posts sin ningún orden en particular (perdonen desde ya las omisiones):

Rabia y Profundo Dolor de El Joker (porque la historia del paraguas no tiene igual)

20 lesbianas en 20 iglesias de Joey (aunque su Decepcionario, que desde el título ya es original, también me gustó mucho)

Historia para el Joker de Ricardo Parra (el día cambia para bien luego de leer esta historia)

GGF (Gordito, Gay y Feliz)
de MiloGasa (difícil escoger solo un post entre los muchos y muy buenos que publicó Milo)

El aroma ferozmente sexual de tu cuerpo de JavierRodrigo (poema erótico cargado de palabras combinadas)

* * *
Y paro aquí porque es la media noche ! Esperen la segunda entrega...

martes, noviembre 28, 2006

Pobres vejetes

Anoche vi en Televisión Española un impactante documental sobre personas mayores en ese país que viven solas, relegadas y olvidadas por el mundo. Muchos malviven con una escasa pensión, sin parientes, sin afectos, sin nadie con quien compartir su agobiante rutina. Compartían además una característica que completaba el cuadro y ampliaba su tragedia: todos eran homosexuales. Me destrozó el alma ver sus lágrimas, sus pensamientos grises, las injusticias que soportaban día a día. Todos tenían la vida rota. Veían con cierto recelo la vida abierta de los jóvenes españoles gay de la actualidad, que pasan sus días sin reservas ni prevenciones, en una España liberal que nada tiene que ver con la que estos viejos tuvieron que vivir en su juventud. Sienten que les han robado la vida, que han sido discriminados toda la vida: por homosexuales primero y ahora por viejos; sienten que nadie los quiere. Estos viejos olvidados tuvieron que sufrir una férrea dictadura y el rechazo social, no habían vivido nunca fuera del closet (de hecho "Salir del closet a los 60" era el nombre del documental) y por lo tanto siempre habían estado socialmente ocultos. Ahora muchos habían terminado por ser olvidados por sus familiares o ya no les quedaba nadie vivo que les hiciera al menos una visita de consuelo. Solo les quedaban fotos, añoranzas y pesares. No había nietos, sobrinos ni nada por el estilo que los ligara al mundo. Que dolor.

Sus relatos eran durísimos y venían acompañados de lágrimas: una señora lesbiana lloraba ante la cámara y decía que no era feliz, que le hubiera gustado encontrar a alguien para acompañar sus últimos días, que no quería llegar a los ochenta. Un señor que casi vivía como mendigo, olvidado en el cuarto de un apestoso inquilinato, se quejaba de que no tenía nada ni nadie y de que en sus días de juventud todo ocurría a las escondidas, demostrar afecto con otro hombre podía significar la cárcel. Y mientras cuenta aquello con un acento a veces indescifrable, se ven imágenes de los jóvenes gay de Madrid en estos días, reunidos en una plaza de Chueca, abrazándose, besándose, viviendo despreocupadamente la vida. El viejo lloriquea y dice que quisiera ser joven de nuevo, vivir la vida con esa plenitud que le fue negada. Otro anciano, que al juzgar por sus ropas no pasa las angustias del anterior, le enseña a la cámara las esquinas donde puede encontrar un prostituto si lo requiere. Dice que es lo único a lo que puede acceder si necesita afecto. El amor ya no vendrá por él, aunque aún sueña con encontrar “su media naranja” y al decirlo sonríe con picardía. Dice que el ocultamiento y la negación le impidieron echar raices y tener una pareja estable. El viejo, claro está, ya no hace levante.

Me quedé pensando el resto de la noche en qué pasaría conmigo cuando llegara a esa edad. Sin lugar a dudas es un miedo que muchos de nosotros hemos sentido y que tenemos que aprender a dominar. Hace parte del proceso de salir del closet. Entender que las probabilidades de terminar los días solo y olvidado son mayores para nosotros que para el resto de la población es difícil y sin duda una de las partes más difíciles de aceptar. No hay más remedio que enfrentarse a esa realidad. Persiste en todo caso, el hecho de que nosotros los gay somos quienes más rechazamos a los viejos homosexuales. Para nosotros, ser gay implica ser joven y atractivo. Las palabras “gay” y “viejo” son palabras que no van juntas, pero “vejete” y “marica” las combinamos sin esfuerzo. Los “vejetes” nos repelen, los evitamos, son el espejo donde no queremos vernos. “Yo no quiero llegar a ser así” decimos cuando algún viejito se nos acerca en un bar o en la calle e intenta ser “amigable”. ¡Pues ya veremos qué dicen los años! Esa discriminación es un contrasentido, se volverá rabiosa contra nosotros.

Cuando yo sea viejo ¿Estaré solo y abandonado? ¿Pasaré mis tardes viendo como los jóvenes viven su vida sin aprehensiones? ¿Renegaré al ver a una pareja de hombres jovenes salir casados de una notaría o una iglesia, mientras sus padres y madres, hermanos, sobrinos, primos, tíos, abuelos y amigos les festejan con una lluvia de arroz? Me preguntaré con frustración “¿Por qué a mi no me pasó eso?”. "La vida es ahora", dicen los comerciales de Visa y no hay nada más cierto. Por lo mismo tengo que aceptar la idea de que esas cosas a mí no me pasarán mientras sea joven y tendré que aprender a vivir sin rencores. Aunque quien sabe, ¡a lo mejor en cinco años nos aprueban el matrimonio! Soñar no cuesta nada.

Los viejos del documental hablan de las bodas entre homosexuales que ahora tienen lugar y se sorprenden de cuanto han cambiado las cosas. Pero no se alegran. Piensan solamente que para ellos es demasiado tarde. Y no paran de hablar de los jóvenes de hoy. No pueden evitar sentirse marginados por aquellos de su propia clase (y de todos los rechazos que soportan ése es talvez el que más les duele). No dejan de preguntarse porqué los gay de hoy viven la vida sin detenerse a pensar que otros lucharon duro para que ellos pudieran salir a la calle y llevar de la mano a su pareja. Ingratitud es lo que sienten esos ancianos. Para ellos hubo cárcel y reproches. Para los jóvenes españoles de hoy, brindis, fiesta, abrazos públicos y celebraciones. Ahora los jóvenes tendrán mayores oportunidades de envejecer acompañados por sus sobrinos, sus hermanos y también por aquellos hijos que hayan podido adoptar, así como por sus nietos. Tendrán las mismas oportunidades que el resto de la humanidad de tener una vejez feliz, aunque así como ocurre con los heterosexuales, nada de eso esté asegurado. Puede que finalmente terminen sus días solos y olvidados, pero al menos les quedará el consuelo de que la sociedad quiso ser más justa con ellos.

Y en nuestro país ¿en qué época vivimos? ¿Nos quejaremos cuando, olvidados en un cuarto solitario, veamos el festejo de la boda en el edificio de enfrente, los novios radiantes, los suegros felices por sus hijos, la mesa llena de regalos? En el estado actual de las cosas, es muy posible. Ciertamente Gayhills no es Chueca, aunque algunos quieran pretender que sí lo es. Y además, Bogotá no es Colombia entera, algo que se nos olvida muy seguido a quienes vivimos en esta ciudad. Sí, hemos avanzado, ya no nos encarcelan, ya hay personas que nos aceptan, otros defienden nuestros derechos en el Congreso. Pero aún estamos iniciando el camino y el trecho que hemos recorrido no es suficiente. La ley todavía nos desampara por completo y no tenemos ninguna oportunidad. Todavía tenemos grandes posibilidades de terminar nuestra vejez solos y de ser protagonistas en un documental del futuro sucesor de Pirry, donde se muestren nuestras desgracias y miserias, mientras los más jóvenes, al vernos en la pantalla piensen, “pobrecitos vejetes maricas"

* * *

Apunte final 1: he agregado "Thorin" al "Escudo de Roble" porque no quiero que se piense que un escudo me precede y también porque a veces cuando se referían a mí y escribían "Escudo" me costaba trabajo entender que era yo. Sin duda muchos de ustedes ya sabrán quién es Thorin, Escudo de Roble. Y sino, vayan el omniscente google!


Apunte final 2: el fin de semana vi una película excelente de la que pienso hablar después. Es CRAZY, una maravillosa historia en la que todos podemos vernos reflejados porque para los gay las historias de nuestra infancia y juventud siempre se parecen. Además tiene una música buenísima. Recomendada a ojo cerrado.

martes, noviembre 21, 2006

Nosotros, el fútbol y los genes

No se desanimen, no voy a hablar exclusivamente de temas futboleros, pero tengo que empezar por allí para hilvanar las ideas de las que quiero hablar en esta ocasión. Todo empezó el pasado domingo cuando Millonarios ganó un épico partido contra el Medellín. Sufrí lo indecible y la emoción no fue gratuita: Ciciliano, un volante azul, terminó tapando porque el arquero principal se lesionó (Henao) y el arquero de reemplazo (Cuadrado) fue expulsado. Estos hechos de por sí extraordinarios, dieron paso a lo inimaginable cuando el improvisado arquero Ciciliano, a seis minutos del final, logró atajar un tiro penal que hubiera significado el empate del DIM y por lo tanto la pérdida de dos valiosos puntos para Millonarios como local. Ciciliano se convirtio en héroe. En mi casa todo era júbilo como si se hubiera conseguido la anhelada estrella, esquiva ya por 18 años.

Como ven, a mi me gusta el fútbol. Y es que un partido futbolístico, cuando bueno, puede brindarnos exultantes momentos de gloria y victoria o también terribles momentos de derrota y dolor. Nada más parecido a una novela épica que un partido de fútbol bien jugado y con ingredientes dramáticos. La final de la Copa Mundo de este año pasará a la historia, no como la mejor futbolísticamente hablando, sino como una de las más intensas y emocionantes pues se convirtió en toda una telenovela de casi tres horas de duración, en donde nada faltó: Zidane (el héroe de la novela) marcó el primer gol del encuentro y Materazzi (el némesis italiano), hizo lo propio a los pocos minutos. El clímax llegó con la defenestración y humillación de Zidane, que salió expulsado en el último partido de su vida por cuenta de un cabezazo a Materazzi, con quien estuvo en permanente duelo durante todo el encuentro. A partir de la expulsión del capitán todo fue ruina para Francia (la dama herida y dolida) que finalmente fue derrotada, como si Sófocles hubiera escrito el libreto. Si yo iba por Francia y sufrí montones, no me imagino como debieron de llorar los galos su derrota, aunque bueno, llorar es un decir, porque los franceses son demasiado orgullosos como para llorar por esas cosas, aunque les duela en el alma. Reconfortaba en todo caso las escenas que nos regalaron los jugadores italianos, que se abrazaban tiernamente para darse apoyo y vencer el nerviosísmo durante el cobro de los tiros penales con los que se definió el partido. Bocatto di Cardinale. Yo definitivamente, al contrario de un heterosexual, puedo disfrutar el fútbol desde muchas y variadas facetas.

En mi casa, desde siempre, se ha cultivado un amor apasionado por el equipo blanco y azul capitalino. Sin embargo mi relación con el fútbol es de simple espectador. Una cosa es ver un partido de fútbol como el de Francia e Italia en una final de la Copa Mundo, seguir a Millos en las semifinales del campeonato nacional, o ver a la sufrida Selección Nacional defendiendo el mancillado orgullo patrio, desde el sofá de mi casa o desde una butaca del Campín (aunque hace años no voy por allá) y cosa muy distinta que me ponga los guayos y me vaya al parque más cercano a jugar un picadito con mis amigos. Desde el colegio no juego un partido de fútbol y no era por entonces el más entusiasta de los niños cuando tenía que jugar al deporte rey. De hecho, conozco poquísimos gay a los que les guste ver o jugar al fútbol, muy pocos. Fervientes hinchas gay de millonarios no abundan y solo logro acordame de mi amigo Mauricio, que en vida no tuvo nada más seguro en su corazón (ay Mauro, últimamente me acuerdo mucho de ti, dos años hace ya que te nos fuiste, otro día te escribo algo aquí, prometido).

La mayor parte de nosotros no nos sentimos atraídos por los deportes en equipo y este es uno de los grandes misterios de nuestra naturaleza. Ojo: digo “deportes en equipo” porque si contamos a quienes juegan tenis, nadan, montan bicicleta o simplemente hacen spinning o levantan pesas en el gimnasio, las cifras son más generosas. Sin embargo, la realidad es que en otras disciplinas somos más bien pocos y yo no dejo de preguntarme por qué.

Creo que puden haber varias razones:

1. Los deportes en equipo nos traen pésimos recuerdos de la infancia, cuando jugar fútbol era cosa de machos y por lo tanto era casi obligatorio demostrar que uno, era sin serlo, el duro, el hijo de papá.
2. Muchos de nosotros no fuimos los mejores atletas y teníamos dos pies izquierdos para jugar. Por lo tanto nuestras debilidades se exponían más en un juego en equipo, además de que había que soportar las burlas de los otros (y peor aún: el escarnio en el recreo o la clase de educación física, al ser pedidos de último durante la conformación de los equipos, la más elocuente muestra de la crueldad infantil). Por lo tanto, practicar deportes de otra índole nos daba mayor seguridad y nos era (es) más grato.
3. El contacto físico y la rudeza que exige un deporte como el fútbol nos desagrada y por lo tanto lo evitamos.
4. Algo en nuestro cerebro nos programó para evitar el fútbol y deportes similares.

La razón número uno no convence porque al fin y al cabo es una consecuencia de nuestra animadversión genética a los deportes en equipo, así que la descarto. Digo genética porque creo que nacimos con ella, o al menos yo sí. Recuerdo bastante bien la primera vez que me enfrenté a la decisión de si jugar fútbol u otra cosa. Tendría cuatro años y con mis primos jugábamos en la calle algo parecido a las escondidas cuando un niño vecino nos invitó a jugar fútbol. Yo me negué porque me pareció jartísimo y nada divertido. Todo en mi se negó a participar. Por el contrario, mis primos, para mi sorpresa, salieron corriendo felices a pegarle a la pelota. A partir de allí muchas veces tuve que pegarle yo también porque no tenía nada mejor que hacer o porque en el colegio era una obligación. Nunca fui un crack ni nada parecido, pero al menos me defendía aunque nunca lo consideré “una delicia”.

Volvamos a las hipótesis que planteé, considero que las explicaciones 2 y 3 se pueden incluir en la número 4: todo está en el cerebro. Hablé ya de genética y este es el punto a donde quería llegar. No soy biólogo, pero creo que ser gay implica muchas veces (y no digo siempre porque generalizar es equivocado) cierto desdén hacia los deportes en equipo. Si de deportes se trata, creo que algo en nuestro cerebro no funciona de la misma manera que en los hombres heterosexuales. Nos parecemos más en este sentido a las mujeres, que de niñas tampoco son muy amigas de este tipo de actividades o al menos no en nuestra cultura. Y he aquí lo que considero que lo explica: siempre he pensado que la preferencia sexual reside en los genes y que por lo tanto, debe existir una razón para que una característica de este tipo se haya heredado desde el principio de los tiempos, ya que según los postulados de la teoría evolutiva, si algún cambio en el ADN es bueno para la especie, éste se transmitirá en los genes a las siguientes generaciones. De tanto leer del tema y discernir sobre él, tengo una teoría que si bien no puedo probar, me parece valedera y procedo a explicarla:

Me imagino que talvez, durante los primeros tiempos de nuestra especie, cuando había que conseguir alimento, los machos heterosexuales se iban de caza. Consideremos esta actividad un deporte en equipo ya que tiene todos los elementos: es un juego colectivo, requiere estrategia, fuerza y destreza, y hay un objetivo claro que se debe alcanzar por todo el equipo jugando en conjunto. Los aguerridos machos no querían dejar solas a sus parejas y vástagos durante los días o semanas que duraba la faena (dar de baja a un mastodonte no se puede hacer en un sólo día de 8 a 5) ¿Quienes se quedaban entonces con la manada? Adivinaron: los machos homosexuales, quienes serían indiferentes o incluso reacios ante la idea de irse de caza (es decir, no sentían emoción alguna en participar en el juego colectivo que ello implicaba), estarían en capacidad de cuidar a las hembras ante los peligros que los rondaban (bueno, reconozco que si el homosexual de la manda se trataba de una locaza de aquellas, no sería muy útil en caso de que apareciera un tigre dientes de sable); y además (y esta es la mejor parte) no estarían para nada interesados en aprovecharse de la ausencia de los consortes para aparearse con las hembras (supongo que desde entonces surgió la legendaria amistad entre mujeres y gays). Los machos heterosexuales, por lo tanto, se iban tranquilos y felices a cazar un alce o mastodonte o lo que fuera que capturaran por aquellos lejanos días. Al menos el 10% de los machos se quedaría con el resto de la manada cuando fuera necesario. Ahora bien, supongo que algunos pocos machos homosexuales, amantes de la cacería y actividades similares, partirían junto a los demás, aunque esto sería la excepción. ¿Y las lesbianas? preguntarán algunos. Bueno, supongo que de alguna manera ellas también encajan, aunque haya que caer en los clichés (perdonarán ellas): mujeres seguras y capaces de enfrentar una manada de lobos son muy útiles en ausencia de los machos. Sin duda tal juego de roles y comportamientos era bueno para la especie y su perduración, lo que aportaba grandes beneficios que se heredarían a la siguiente generación. Si alguien está pensando que según todo esto nuestro papel se reduciría al de ser simples cuidanderos mantenidos, se debe pensar que esa calificación es banal en el mundo natural y corresponde solamente a una observación antropocentrista. La naturaleza no hace esos juicios de valor, simplemente promueve todo lo que le es conveniente. En la naturaleza ningún mamifero es un mantenido per se.

Este altruismo en el comportamiento de los gay tiene soporte. Como referí en otro post, dentro de los navajo y otras culturas los padres de un niño homosexual lo consideraban un ser sagrado y se sentían bendecidos ya que su presencia sería un alivio durante la vejez y una ayuda invaluable para criar a la demás descendencia. Inteligentes los navajo.

Por generaciones el poco gusto por los deportes colectivos se ha transmitido entre los homosexuales. Es cierto que hay deportistas gay en todas las disciplinas, pero en general, muchos de nosotros tiene animadversión hacia muchos deportes y por lo tanto hacia ESPN, canal por donde jamás pasan (me consta que algunos han borrado éste y canales similares de la programación de sus televisores) a menos que estén transmitiendo una competencia de clavados olímpicos, lucha libre o gimnasia en aros. La liga española, que mis primos siguen con devoción, solo me interesa durante los instantes en que hay un primer plano sobre Beckam o alguno de los muchos churros que salen por allí.

Conclusión: algo va de la “futbolfobia” a nuestros orígenes, dos cosas que a simple vista parecieran no tener nada que ver. Ojalá los expertos y estudiosos confirmen alguna vez si mi idea tiene asidero o estoy imaginando disparates (que también). Pero eso sí, me alejo por completo de las teorías que indican una causa meramente ambientalista para la homosexualidad, porque me parece que no explican la mayor parte de los casos. Ya veremos que pasa en el mundo de la ciencia, últimamente muy interesado en estos temas. Por lo pronto y volviendo a lo del fútbol, seguiré a Millos domingo a domingo porque este año, ¡es el año!



¿Y tú te hubieras quedado cuidando a las hembras y los retoños de la manada mientras este macho se iba de caza?


viernes, noviembre 17, 2006

Dorian Gray, Sean Connery y un pollo de 19

El domingo vino a mi casa un muchacho modelo 87. Todos los que estábamos aquí en improvisada reunión dominguera hicimos plop. Mis amigos rondan la treintena por arriba o por abajo y alguien nacido en años que nos suenan tan recientes siempre causa sorpresa, sobretodo cuando se cae en cuenta que uno ya iniciaba la pubertad cuando el muchachito en mención apenas era un recién nacido. Mi hermano menor, a quién yo cargué y hasta cambié el pañal tiene más o menos la misma edad, válgame.

Recordé entonces lo que fue mi vida cuando tenía 19. Era definitivamente otra persona aunque eso sí, era la persona que tenía que ser a esa edad. Tenía tantas cosas en la cabeza, tantos sueños, tantas inseguridades, tantos deseos. La verdad es que no me debo quejar de mi vida ni de lo que he hecho con ella. De poco me arrepiento y no digo que de nada porque aquel que no se arrepiente de alguna cosa no ha vivido lo suficiente o no ha vivido con intensidad. He ido tomando el control de mi vida, cumpliendo mis sueños, demoliendo mis inseguridades. Creo que me parezco a lo que quería ser cuando tenía 19, aunque todavía tenga muchas cosas por cumplirme. Hay algo sin embargo que me persigue desde mi loca juventud que parece no madurar. Siempre he sido consciente de ello aunque últimamente se me ha hecho más evidente y que curiosamente afloró en mí la semana pasada en un hotel de Medellín.

Era de mañana y me estaba haciendo el nudo de la corbata. Me quedé contemplando mi imagen en el espejo, algo completamente normal (a veces los gay pasamos demasiado tiempo mirando nuestra imagen) sólo que esta vez fue un momento revelador: me quede mirándome a los ojos por algún tiempo, hasta que solté una risa. Continué luego con un escrutinio de mi cara (observando las imperfecciones de la piel, los contornos del rostro, el tamaño de la nariz, el color de mis ojos) casi como quien mira a un extraño (¿les ha pasado algo así antes, mirarse al espejo y ver esa imagen como si fuera ajena, como si se miraran desde adentro y no se reconocieran?). Al terminar la diligente inspección, y luego de notar que llegaría tarde al trabajo, concluí lo que ya sabía: mi imagen no se corresponde con la idea que tengo de mí mismo, sencillamente porque el espejo me dice que me veo mucho menor de lo que dice mi certificado de nacimiento y que sin corbata me veo como alguien que no llega al cuarto de siglo, cuando la realidad es que ya ando por los treinta y uno. Y la corbata no me suma muchos más años, hay que decirlo. En este mundo donde la juventud es un valor buscando con ansia entre cremas y menjurjes varios, yo no siempre soy feliz con mi jovial imagen, menuda contradicción. No puedo decir en todo caso que “siempre” me moleste, al contrario, me gusta cuando me piden la cédula a la entrada de un bar o el ver la cara de sorpresa de la gente cuando les revelo mi edad. Sin embargo, es un arma de doble filo: mis contemporáneos al verme no me toman en serio a primera vista, y los menores, cuando saben las primaveras que he visto, toman distancia. En mi trabajo donde la experiencia cuenta, los clientes que me ven por primera vez se sienten un poco intranquilos hasta cuando notan que sé de lo que hablo. Recuerdo que cuando tenía 25 (supongo que por entonces delataba menos de veinte) tuve una reunión muy importante con funcionarios de un prestigioso organismo internacional. Todos esperaban al consultor que venía a ayudarles a resolver sus múltiples problemas y en cambio llegué yo. Es decir, yo estaba capacitado para hacer mi trabajo, pero la sorpresa fue general. “He’s a boy!” exclamó al fin uno de ellos rompiendo el silencio general de la sala, como aquel niño del cuento que se atrevió a gritar en medio del desfile que el emperador estaba desnudo. Solo después de muchas horas de trabajo con ellos me gané su confianza.

Al parecer nadie esta contento del todo con su imagen. Todos quisieran un poquito menos o un poquito más de cualquier cosa: en el pecho, en las piernas, en los brazos, en el abdomen, por doquier. Como ya dije, no es que yo quiera que los años se me noten. Pero me doy cuenta de que el rostro dice mucho y el mío a veces se presta a engaños. Por ahora he decidido mostrarlo con alegría, porque tengo el presentimiento de que un buen día los años finalmente me van a alcanzar y cual versión criolla de Dorian Gray, mi imagen en el espejo reflejará finalmente mi edad, mientras que mi mente será de nuevo la de un niño grande, un abuelo senil. La vida tiene ironías así y a mi me encantan las ironías.

De todo esto se desprende una pregunta a manera de corolario: ¿los preferimos mayores, menores, de nuestra misma edad o nos es indiferente? Personalmente siempre me había sentido atraído hacia las personas menores que yo, aunque eso sí, mayores de veinte, pero eso ha venido cambiando con el paso de los años. Ahora me interesan más las personas de mi edad o donde la diferencia de edades (mental y cronológica) no se note mucho. Hay que decir sin embargo que conozco gente de veinte que mentalmente puede tener treinta y gente de treinta que no ha salido de la adolescencia, así que la simple edad no es garantía de nada. Por ahora no me he sentido realmente atraído por alguien mucho mayor que yo, ni siquiera los viejitos “lindos” que siempre salen a colación en estos temas, como Pierce Brosnan (que para mi ya es muy maduro) o Sean Connery (que eso sí, cuando joven era un churro).

Yo sé que existen personas a las que les encantan los más pollos, otros se mueren por los más maduritos. Hay de todo, como en botica. Creo que aunque me sigan gustando jovencitos, la verdad es que ahora sé que lo que busco de una pareja lo puedo encontrar más fácilmente en personas de mi edad o similares. Mi abuela tenía dos dichos: “El que se acuesta con niños amanece mojado” y “las edades se buscan”. ¿Será que tenía razón mi sabia abuela? Dicho de otra forma: ¿La diferencia de edad importa? Yo creo que en general sí. No me veo saliendo con alguien de 19 o de 40 porque creo que tendríamos poco en común, aunque eso mismo a veces sea una ventaja, pero claro, con los hombres nunca se sabe nada, no se puede hablar en términos absolutos, a lo mejor a la vuelta de un mes termino enamorado de mi vecino, un viejito setentón que fuma pipa y me mira con ensoñación, pero a quien nunca le he dirigido la palabra más allá del necesario “buenos días”. Debería charlar con él, tal vez se asombre al saber que no soy tan joven como piensa, auque a su edad, alguien de 25 o 31, viene a ser lo mismo.


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Apunte final 1: en MovieCity están dando la comedia romántica "Prime", donde la casi cuarentona Uma Thurman se enamora del churrísimo Bryan Greenberg de 23. La pobre Uma sufre un montón tratando de disfrutar un romance que no parece ir a ninguna parte. Me identifico totalmente con el drama de la pobre. No es una obre de arte, pero es entretenida y el churro enamora a cualquiera.

Apunte final 2: con tanto congresista temblando por sus vínculos paras todo el Congreso se quedará hablando de eso y me temo que la Ley de Protección Social para Parejas del mismo Sexo no verá la luz en esta legislatura. Sería sorprendente que supiéramos algo nuevo en estas últimas semanas del 2006. Habrá que esperar hasta el otro año.

Apunte final 3: el Sungay de Cha-cha es B U E N I S I M O. Y si el lunes siguiente es festivo es dos veces buenísimo. Este domingo 19 se repite la función.

Apunte final 4: dos artículos de la misma edición de Semana.com que me parecieron increíblemente dicientes: en el primero, aquí en Colombia, un pastor cristiano despistado y ofensivo hace lobby usando pornografía barata para hundir la ley de Protección Social para Parejas del mismo Sexo, mientras que en Alemania, el acalde de Berlín es abiertamente gay y posible candidato para reemplazar a doña Angela Merkel. Por eso es que nosotros estamos donde estamos y ellos donde están.

viernes, octubre 20, 2006

El Viejo Señor Cohen

Esta historia la escribí hace ya algún tiempo. En ese entonces estaba haciendo mi postgrado y en mi salón había alguien que me llamaba mucho la atención, pero como a veces soy medio tímido no tenía ni idea de como acercármele. Le mandé por e-mail y de manera anónima esta historia, diciendo, cursi yo, que se la enviaba un admirador. Otro día contaré qué paso con él. Ahí les va...

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El viejo señor Cohen

Para Andrés, a quien desde lejos admiro.

El viejo señor Cohen sale del moderno edificio, cubriéndose el rostro con su mano huesuda, enceguecido por la luz de la mañana. La sensación de tibieza del sol lo reconforta y el joven ayudante que lo acompaña le pasa unas gafas del sol, talvez demasiado modernas para su apariencia. Un vehículo los espera. Su joven ayudante le indica que suba en él y el viejo señor Cohen lo hace lentamente, todavía no muy acostumbrado a mover sus largas y delgadas piernas. El auto se pone en movimiento, avanzando con pereza entre el tráfico. Al tomar la calle F, el viejo señor Cohen se asombra de cuanto ha cambiado su antigua calle del paseo vespertino. La vieja escuela pública ha desaparecido. Una torre de concreto y vidrio se alza desafiante en su lugar. La estatua del prócer ha sido reemplazada por algo que parece ser una cabina telefónica. Los viejos cedros ya no están. El viejo señor Cohen se estremece cuando el vehículo toma la Avenida Rosales y se aproxima a su mansión. Siente su corazón galopar más rápido y un escalofrío le recorre el cuerpo. Ahí está su antigua casa, tal como la dejó, aunque el vecindario es ahora tan diferente que casi no puede reconocerlo. Lentamente se abren las verjas de hierro. El jardín parece intacto, pero un vistazo rápido sobre el raquítico durazno le hace notar que Santias, el papagayo, ya no está. El ayudante baja del vehículo apresurado y abre la gigante puerta de la casa. El viejo señor Cohen lo sigue, y al entrar le complace ver por un rato que todo está en su lugar. Pide al ayudante que espere afuera. Jeremías, su hermoso collie, que siempre le ladraba a modo de saludo mientras batía el rabo, no sale esta vez a su encuentro. El silencio inquietante de la mansión lo acongoja. Se pasa el pañuelo de seda por la frente sudorosa. Va al salón y se detiene ante el piano. Su hija, muerta hace tiempo, ya no lo tocará más. Entra a su estudio y se sienta en la hermosa silla de cuero, frente al escritorio de caoba. Pasa un dedo sobre la brillante superficie y nota que no hay rastro de polvo sobre el mueble. Los de la compañía de limpieza habían hecho una labor excelente. Y ahí, al lado del teléfono, sobre la reluciente superficie, está su antigua libreta personal que lo había estado esperando pacientemente todos esos años. La toma con reverencia infinita. Está tan vieja que teme que se deshoje. Abre en la "C" y ve escrito con su letra: Cano, Felipe. Marca el número que aparece enfrente, indeciso. Una vocecilla metálica le dice que el número no existe. El sabe que ni siquiera su amado Felipe existe ya. El viejo señor Cohen llora. ¿A qué ha vuelto? ¿Para qué lo han resucitado? ¿Valdrá la pena la vida sin encontrarse todas las tardes con los niños de la escuela cercana a los que ponía dulces en sus manos impacientes? ¿Valdrá la pena despertar de la siesta sin oír los trabalenguas inteligibles de Santias? ¿Valdrá la pena llegar a casa sin ver la cara tonta que Jeremías ponía al saludarlo, no escuchar más la música del piano ni oler el fresco aroma de su hija, abrazándolo? ¿Valdrá la pena vivir sin escuchar del otro lado del teléfono la voz serena de su Felipe? Para estar sólo en la vida, para sentir que hasta la luz del sol es extraña, es mejor estar muerto. ¡Qué desperdicio haber pagado tanto dinero! Mejor se lo hubiera gastado en un viaje al Himalaya, como le sugirió su hija, ciento tres años antes, cuando pagó una cantidad inmensa para que lo congelaran el día que muriera.


E.D.R. ®

martes, octubre 17, 2006

Ladrón y bufón

Sigo insistiendo en este tema, pero es que me parece el colmo que el presidente de la Cámara, Honorable (?) Representante (¿de quién?) diga en todos los medios que él se opondrá con todas sus fuerzas al proyecto que ampara los derechos patrimoniales de personas del mismo sexo, porque dice él, antenta contra las buenas costumbres y la moral. ¿Cómo puede opinar de esa manera este señor que es hermano del destituido superintendente de Notariado y Registro? Sepan por si acaso, que el ilustre hermano del representante que ahora se rasga las vestiduras, estuvo pidiendo a todos los notarios bajo investigación del país un billetico a cambio de olvidar sus malas acciones. En su momento, fue un escándalo mayor, que provocó la ira de Uribe II y su fulminante destitución. Semejante delito sí que va en contra de la moral y las buenas costumbres y sobretodo, de la ley. Aquí en Locombia a nadie parece importarle semejante discrepancia, ni nadie le señala al Honorable su nula autoridad para hablar de moralidades y buenas costumbres, porque claro, a su hermanito sale a defenderlo a capa y espada.... Que asco. Además, estoy mamado de oir a los godos de este país hablado de "moral y buenas costumbres", siento que hay personas (y muchas) que siguen viviendo en el siglo XIX y nos quieren tener a todos viviendo con ellos.
!Pues que se jodan!

miércoles, octubre 11, 2006

Ya vamos llegando

Muy buenas noticias salieron anoche del Senado, la ley que defiende los derechos patrimoniales y de protección social para parejas del mismo sexo fue aprobada allí y ahora tendrá su viacrucis en la Cámara, donde se espera un complicado debate. Estamos cada vez más cerca de la meta.

No comentaré nada más hasta que la ley sea aprobada definitivamente. Por ahora, y dado que la política es una cuestión de apoyos, los invito a unirse a esta camapaña de la Fundación Colombia Diversa, que entre otras cosas, ha sido uno de los lobbistas más fuertes de nuestros intereses:

"AGRADECIMIENTO DE LA GENTE
Si desea incluir su nombre en un agradecimiento que enviaremos a los senadores que voten favorablemente al Proyecto de Ley de Parejas del Mismo Sexo, envíenos su nombre, ciudad y comentarios a info@colombiadiversa.org antes del viernes 14 de octubre con "agradecimiento" como asunto."

Feliz coincidencia, hoy es el día para salir del closet... ojalá cada vez más personas salgamos del closet de verdad, verdad !

jueves, octubre 05, 2006

Lento... ¿pero seguro?

Anoche casi se consigue… pero al final, con argucias, el proyecto de derechos a parejas homosexuales no fue aprobado en el Senado. Argucias, porque los que se oponen al proyecto en el Senado son minoría y viendo que la pelea estaba perdida, cobardes, abandonaron el capitolio para disolver el quórum. Conservadores, cristianos pero también uribistas, liberales y polistas, aunque los menos, se oponen al proyecto. Es increíble que entre los opositores abiertos al proyecto esté el cuestionado senador Dieb Maloof, expulsado de la U durante las elecciones pasadas por sus vínculos con los paramilitares (aunque en últimas se salió con la suya porque la bancada uribista aceptó sin chistar al partido por el que finalmente fue elegido al Congreso, Colombia Viva, lo que me parece un insulto al país). Tiene el atrevimiento Maloof de oponerse a la medida, argumentando que se ataca a la familia y la Constitución y que además, es una carga para el Estado ya que se tendrían que extender los beneficios de salud y pensión a una parte desprotegida de la población, hágame el favor, ¿acaso no es esa precisamente una obligación constitucional del Estado? Y en la sombra pero de cerca, en alianza cuestionable con las sectas cristianas, la Iglesia todopoderosa, influyendo nuevamente. Me imagino el número de excomulgados que quedarán si se llega a aprobar el proyecto. ¿Con qué autoridad moral viene la Iglesia a hablar de estos temas cuando en sus filas se esconden tantos crímenes sexuales, esos sí aberrantes y dañinos? En realidad, y por si no lo han notado, en debates anteriores al tema la Iglesia públicamente se oponía al proyecto, hacía mucho ruido y salía en todos los medios a exponer su punto de vista. Durante la última semana se tuvo que contentar con mover sus hilos desde atrás, ya que después del escándalo de la semana pasada con el cura Rozo, quedó impedida pública y políticamente, por ahora. En parte por eso el proyecto tiene ahora sus mayores posibilidades.

La cantaleta de que se afectaría a las familias colombianas ya no es defendible pues el proyecto es claro al respecto: solo se otorgarán derechos y reconocimientos civiles básicos, no se habla de matrimonio. Me saca de quicio cada vez que un godo-cristiano-homofóbico-obispo sale a decir que la Constitución dice que la familia está formada por mamá, papá, hijo e hija y que eso hay que protegerlo, cuando en este país hace rato que ese tipo de familias ya no son la norma.

Un grupo de gays estuvieron anoche en el capitolio acompañado el debate. Mis respetos a estos luchadores. Sin duda su presencia y el lobby que hayan hecho es un esfuerzo monumental que lamentablemente no todos sus “congéneres” agradecen o que no a todos les importa (lo que es aún más triste). Solamente cuando estos indieferentes se encuentren a sí mismos, viejos, viudos y expulsados a su suerte de la casa que construyeron con su pareja, por un cuñado homofóbico pero con escritura en mano, comprenderán que aquel proyecto del 2006 fue una pérdida monumental. O mejor, para ser optimistas, digamos lo contrario: que solamente cuando se encuentren viejos y viudos, pero bajo la seguridad de un techo y la completa posesión de los bienes construidos con su pareja, agradecerán que el cuñado homofóbico tenga que conformarse con morderse los codos de la envidia y entenderán que ese proyecto del 2006 fue lo mejor que le pudo pasar al colectivo gay del país.

El martes próximo se votará de nuevo el proyecto, y para que no se vuele nadie, el debate será televisado (solamente si saben que están siendo observados los congresistas actúan como debe ser, como los niños). Me pasaré pues por Señal Colombia y los invitó a todos a seguir el debate (yo sé que una sesión del Congreso es más aburrida que un leer un libro en latín, pero hombre, esto algo que nos afecta directamente, hagamos el esfuerzo). Y que no se cante victoria porque el debate en el Senado no será la última prueba. Queda la parte más complicada. Una vez aprobado allí, pasará a la Cámara y allí la cosa se pondrá difícil porque en el Senado hay muchas voces inteligentes y decididas, mientras que en la Cámara, por el origen regional de sus miembros, hay más dieb maloofs (léase amigos de los paras, enemigos declarados de los gays), congresistas más retardatarios, más godos y más brutos. Ya veremos.

Apunte final 1: Cada vez me parece que el partido Liberal, quien lo creyera, se parece más a un partido moderno y realmente “liberal”. Piedad Córdoba ha dado muestras de consistencia política admirables. Mejor dicho, creo que la U le hizo un gran favor al partido Liberal, porque finalmente, los politiqueros y caciques electoreros de siempre terminaron allá y miré y vea el caos en que anda el partido del gobierno.

Apunte final 2: no esconderé mi satisfacción cuando podamos relamernos de gusto con el proyecto aprobado ante gente que opina de esta forma (comentarios de un forista del eltiempo.com a la noticia del aplazamiento del debate de anoche, los errores de ortografía son del original): “Hay que condecorar a esos congresistas. No a la apologia de la mariquería. Ahora nos quieren meter a los maricas hasta en la sopa. Por ahi hay un blogsito donde se reunen varios maricas a sentar catedra sobre sus aberraciones. Pronto conoceran el nombre porque la pantallla que ponen es que son unos intelectuales serios discutiendo la problematica del pais. Solo se reunen alli para trazar sus estrategias para conquistar mas poder y desde alli poder legislar para su propio beneficio.”

Ciertamente el “blogsito” del que habla no es el mío.

martes, octubre 03, 2006

¿Un Tabú?

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martes, septiembre 19, 2006

Gaylandia en Bogotá

Todos somos responsables: hemos creado un monstruo. Teatrón (yo lo escribo sin la hache intermedia) hace rato dejó de ser un simple sitio gay de la ciudad y se ha convertido en toda una institución, un centro comercial rosa y rumbero. No es nada rosado, aclaro, es bien oscuro allí adentro. Como dije en otro post, yo no soy fan de este lugar, pero tampoco se puede negar su importancia relativa, su inquietante "majestá" y por lo tanto, no puedo evitar dejar de pensar todo lo que escribo a continuación...
Si no lo sabes, Teatrón es en realidad la suma de:
* Lottus: solo para hombres, con strippers, laberinto erótico, terraza con pasarela, mesas de billar que ya no alquilan porque se “perdieron” varias bolas - boludos los que las “perdieron”- entre otras curiosidades.
* Chill Out: música electrónica para calmar los ánimos y para aquellos que lo necesiten, adecuado para bajar la borrachera o la trabada, que hay que decirlo, por allá abundan.
* Teatrino: hombres sin camisa y con gafas de sol que bailan al ritmo de la música electrónica, "all nite long". Generalemnte la música es buenísima aunque hay que ir preparado porque el ambiente aquí puede ser muy pesado para corazones sensibles como el mío (a ver quién me cree eso).
* Teatrón: la joya de la corona, crossover para todos los gustos, escenario por derecho propio de Gayshira –que es igualita a la de verdad, qué impresión- y de espectáculos-parodia como “Gaytanic”. Ultimamente va mucho straight dizque de “mente abierta”, vaya usted y pregúnteles a ver que piensan. Ambiente familiar, buses a todos los barrios!
* Y por último, Lux: la verdad no tengo ni idea como será porque no he ido ni nadie me ha sabido explicar, pero leí que se trata de un sitio alternativo-funk-gay, lo que sea que signifique eso.

También leí en entrevista de Plan B con el ya mítico dueño de este chuzo, Edison, que abrirá próximamente un nuevo local en el complejo, esta vez un sauna sofocante para los que quieran diversión extrema (sépase que el cuarto oscuro de Lottus fue clausurado por “hechos escandalosos”, según dijo el mismo Edison, pero frescos señores libidinosos, porque al sauna si podrán llegar en bola de una buena vez y luego podrán bajar al Teatrino “después de”, con la toallita en la cintura y seguir así la rumba con el mancebo). De una vez aclaro que por allá no iré, a mi el cuento de los saunas me parece jartísimo y hasta medio ñuco. En fin, ya se sabe que entre gustos... Siguiendo con el listado de atracciones de Teatrón, no podemos dejar de mencionar, por supuesto, el sinnúmero de moteles que rodean el lugar (pero que no hacen parte de Teatrón, que se sepa), ninguno de ellos recomendable, pero que en medio de la arrechera de la madrugada, son el sitio ideal. Los dueños de estos chuzos húmedos y viscosos deben estar felices con sus inesperados clientes, porque antes de que abrieran la disco, esa calle era un moridero, medio lúgubre y escondida y ahora tiene vida propia debido a su exótico vecino. La 58 con 13 está de moda, y no solo entre los gays, no señor, el sitio es conocido en toda la ciudad, y hasta Julito y su amigo Alberto hablan de él con naturalidad y confianza en su afamado programa de radio en La W, ¡como hemos avanzado! Ahora las mamás saben donde encontrar a sus retoñitos rosados y arcoíricos cuando se les pierdan los sábados por la noche. Eso es lo que llaman “visibilidad social”. Gracias Julito por hablar de nosotros y por allá te espero en Teatrón para darte un pico, porque a mi tu voz me encanta, que rico levantarse oyendo tu voz, así estés comentado esas cosas jartas que pasan en Locombia, como el cuento del vidente del fiscal o los líos con los Paras o el despelote del aborto... te lo perdono, un día de estos te llamo para participar en tu programa, si prometes no colgarme y dejarme decir completito la tontería que vaya a decir…

Sigamos con el tema de este post, porque como ven, ya me estaba perdiendo en otros asuntos. Ah bueno, si hablaba yo de Teatrón... quería mencionar que en la edición de este mes de la revista Soho, donde constantemente y con cierta morbosidad hacen alusión a los temas gay (casi siempre no pasan de lo anecdótico y el cliché), se cuenta la aventura de un periodista de la revista que se fue “de rumba con un gay”, que es además el original título del artículo. El tipo con el que se fue de rumba (que, a propósito, está bien bueno), dice algo así como que Teatrón es el purgatorio, Chill-out es el cielo y Teatrino es el infierno. Yo estoy de acuerdo con la sumaria definición. Sin embargo, no nos dice nada de Lottus (supongo que podríamos decir que es el paraíso o el mundo-mundano), y al menos para mí, Lottus es el mejor de todos los ambientes. Lo siento por mis amigas mujeres (la redundacia es necesaria) a las que no las dejan entrar allá… Para empezar el sitio está muy bien montado y si se compara con lugares de otras ciudades (y no hablo solo de Colombia), nada tiene que envidiar, este sitio es bomba. Será tan bueno que por ahí vi en nuestra linda TV nacional que grabaron allí una propaganda de, triste y perfecta ironía: ¡toallas higiénicas! En fin, Lottus está muy bien. Lástima que el techo sea tan bajo porque el cigarrillo se encierra y uno sale oliendo a Piel Roja a la enésima potencia, que ni en bar madrileño. Y el "casting" a veces aguanta y aguanta mucho!

Me acuerdo que alguna vez de niño fui a una matinée a Teatrón, cuando era, claro, el teatro Metro Riviera. Seguramente mis padres y mis abuelos fueron mucho por allá, ¿qué dirían ahora si vieran en lo que se ha convertido? En todo caso, como me dijo alguien, que bueno que ahora sea Teatrón y no un templo de esos de la Oración Fuerte al Espíritu Santo que tanto abundan en los antiguos teatros de la ciudad. Los cristianos oracion-fuertístas, espiritu-santistas o como se llamen, deben envidiar las multitudes que se ven por Teatrón los fines de semana, digo yo. Mejor dicho: gays 1, cristianos 0, ja !

Y sin embargo, no toda la rumba de la ciudad se limita a la 58 con 13, aunque no sé como persistirán por más tiempo otros lugares de la ciudad como El Closet, Blues o Cavú, que por el bien de la variedad y la diversidad, esperemos que continúen. Ah! Por lo pronto ahora tenemos una opción dominguera: el Sungay de Cha-Cha, que debe ser la mejor forma de terminar un fin de semana. Voy a ver cuando me paso por allá, porque Cha-cha, en el piso 43 de un edificio del centro, me parece, como no, de “mucha altura” (el día de la marcha del Orgullo Gay luego de la ida a la Plaza de Bolívar terminamos allá encaramados y la pasamos super). Y también se les tiene, por supuesto, los cientos de chuzos (para todos los gustos y presupuestos) que hay por toda la ciudad. En una de esas guías de bolsillo salen un montón y me temo que no salen ni la mitad.
A mis amigos de otras ciudades del país o de ciudades del extranjero, si vienen a Bogotá, no pueden dejar de pasarse un sábado (no otro día) por Teatrón… Y a los locales, pues que ¡viva Teatrón!, pero solo de vez en cuando, tampoco se trata de ir cada fin de semana, ni cada mes… al respecto mi abuela, siempre sabia, bien decía: “una vez al año, no hace daño”.