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martes, agosto 28, 2007

32

Viene un nuevo cumpleaños, otra vez, cada año es lo mismo, no tiene pierde, siempre llega para bien o para mal. Sigo internándome en el tercer piso, ya voy por los 32 pero qué más da: tres y dos son cinco y cinco, según la desacreditada numerología "está ligado a los cambios, los viajes, el intelecto, la curiosidad, pero también a la violencia, la inestabilidad, la falta de juicio, y la destrucción de uno mismo y los demás si se pone freno a su fuerza" Menuda cosa lo que me espera entonces. ¡Qué se cumpla!

Hace pocos días volví de vacaciones de donde mis padres y bueno, de nuevo un regreso complicado. Creo que ya lo había dicho aquí, cuando tenía 23 (que son 32 al revés) quería estar solo, alejado de mi familia, hacer mi vida, tenir mi espacio. Ahora que tengo 32 me hace falta estar con ellos, disfruto su compañía, no quisiera dejarlos. Así es la vida mi Pequeño Saltamontes: nada llega cuando queremos, y acaso eso ocurre porque es mejor así aunque no sepamos muy bien el porqué. La concidencia capicúa del 23 y el 32 me recuerda que todo es un ciclo infinito, un loop, un sube-y-baja, hoy en la montaña y mañana en el valle y pasado mañana trepemos a la cima nuevamente. Quiero disfrutar siempre cada vuelta. Como dijo el patriarca bíblico: "Hoy bebamos y comamos que mañana moriremos" .

Feliz cumpleaños a mí !!!

* * *

He aquí unas foticos del último verano, para que queden congeladas en este blog, que también puede fungir de cápsula del tiempo:

New York siempre tiene nuevas vistas que mostrar. Esto por el City Hall.


Mi mamá, siempre está riendo. Adorable !


Vista sobre uno de los muchos viejos edificios en Filadelfia



Este de aquí soy yo, también en Filadelfia



Una tienda de retoucherie en la vieja Philly



Mi mamá y mi hermana se asoman por un carro amish en pleno corazón de Pensilvania



Mi hermano en la playa, miss you !

miércoles, junio 06, 2007

Semana de locos

  1. El domingo, tarde en la noche, sonó el timbre en mi puerta. Esperaba a un amigo que iba a devolverme mi portátil que le presté ese mismo día en la mañana. Pero no era él quien timbraba. Era un tipo alto, gordo, de pelo negro y largo, de mirada perdida. Su presencia me llenó de pánico, se me escapó un grito de terror, puse los puños en posición de pugilista, dispuesto a defender mi vida ante ese atacante escapado de algún manicomio. Mi reacción, a lo mejor un poco desmedida, fue totalmente instintiva. El tipo estiró el cuello y echó un vistazo dentro de mi apartamento para luego decir: “Perdón, me equivoqué de piso”. Salió corriendo, supongo que él también bastante asustado con mi reacción. Yo, entre confundido y sorprendido me quedé perplejo y liberé la tensión con una carcajada nerviosa. Desde entonces me he estado preguntado por qué reaccioné así. ¿Por qué lo primero que pensé era que se trataba de un asesino que venía a volverme picadillo y no de un simple vecino extraviado? Algo no marcha bien en mi cabeza...

  2. El día siguiente, lunes 4 de junio, fue tal vez el día más importante de mi vida. No, no me casé ni nació mi primer hijo, claro que no. Tampoco conocí al amor de mi vida. Fue algo que, de concretarse como parece que ocurrirá, cambiará para siempre el rumbo de mi vida. No lo mencionaré por ahora mientras todo termina de concretarse, aunque algunos de los que pasen por aquí ya saben de que se trata.

  3. Por razones laborales creo que tendré que irme para Honduras por un mes. ¡Un mes! Me encanta viajar pero no me hace mucha gracia la idea de estar tanto tiempo en un país que, aunque es posible que tenga muchas cosas que valgan la pena, es más pobre que el Vaupés. La ignorancia, en todo caso, es atrevida. Espero no tener que comerme mis palabras. Y perdones por adelantado si algún hondureño pasa por aquí, que lo dudo.

  4. La teja se le corrió del todo a Uribe II. Yo creo en realidad que el Presidente no sufre de laberintitis, sino que es “El Presidente en su Laberintitis”, como bien dijo algún gracioso, parodiando el libro de Gabo. Me pregunto (y sé que millones de colombianos también lo hacen, incluyendo a uribistas de raca mandaca) si todo este cuento retorcido de la liberación de los guerrilleros a cambio de nada servirá de algo y si las secretas razones de Estado que lo sustentan son justificables. Me temo que no. Lo ocurrido esta semana es de locos. Nuestro diario acontecer es tan alucinante que este debe ser el único país del mundo donde un abogado se opone a que su cliente sea liberado, tal y como lo ha hecho ver el apoderado del guerrillero Granda. Y luego quieren que uno no se imagine que el loco que timbra en la puerta un domingo a las once de la noche sea el mismísimo Jack el destripador, o cualquier otro enviado por la Parca calva.

  5. Me uno al ruego: ¡liberen a Emanuel! Tener a un niño secuestrado desde antes de nacer es la peor de las infamias. En otro país las marchas que por estos días dieron los universitarios, se hubieran sucedido también y de manera mucho más contundente para pedir por la libertad de ese niño (y de su madre y todos los demás). Pero a nadie parece importarle. Leen el periódico, se enteran del secuestro de la criatura y exclaman alguna cosa. Pero luego voltean la página y se olvidan de todo porque encuentran en las notas de farándula la triste noticia del terrible rompimiento de Juanes y su esposa. Locombia.

  6. Anoche ví Satanás. Sin duda esta película, de impecable factura, es lo mejor que ha dado el cine criollo. Escalofriante, estremecedora, sale uno del teatro con el espíritu alborotado. Excelente adaptación de la historia original. Lo mejor: Damián Alcazar y Teresa Gutierrez dan sopa y seco en sus papeles. Hay que ir a verla. Es violenta y dura, pero nada allí es gratuito.

lunes, abril 30, 2007

Baila, baila

Me gusta como baila. Me gusta como levanta sus brazos, como mueve su cuerpo armonioso. Me gusta como mantiene sus ojos cerrados mientras salta al ritmo de la música (¿qué era lo que sonaba? "World Hold On", si, ya recuerdo). Me gusta como prende un cigarrillo mientras sigue bailando. Me gusta la expresión de su rostro, ver que disfruta su goce mundano. Me gustan sus movimientos rítmicos y viriles, sin parsimonias ni excesos de coreografía. Me gusta su cuerpo delgado y largo, su rostro aniñado y bello, su cabello castaño, largo y crespo. Me gusta su camiseta gastada, su jean caido, su boxer que se asoma. Me gustaría acercarme y decirle alguna cursilería. Decirle que me gusta como baila, decirle que me gusta como fuma su cigarro. Pero no hago nada y aunque está cerca de mí, me siento como si yo estuviera en la China. Quiero morirme cuando un fulano que ha estado junto a él todo el tiempo se le acerca y lo besa con la misma pasión con la que yo mismo hubiera querido besarlo. Me voy de ese lado del bar, no quiero que se me note la rabia ni los flameantes celos que me asaltan. Me alejo lastimado de mi sensual danzante. Pero no puedo quitarmelo de la cabeza. Me gusta como baila.

viernes, enero 19, 2007

Volver

Las complicaciones de la vida diaria se agrandan luego de las vacaciones. La dura realidad, evadida durante un período diminuto, regresa brutal e inmisericorde. No podemos escapar. Las vacaciones son un derecho inalienable en el mundo moderno, una gran conquista social aunque uno siempre queda con la sensación de que no fue suficiente. El último día de descanso, ante el abismo que significa volver de nuevo a la rutina, me gustaría juntar los índices y detener el tiempo, como hacia la niñita de padre marciano en una comedia gringa y ochentera cuyo nombre olvidé, y quedarse para siempre en la playa, en la piscina, en la cama durmiendo hasta que se pare el ombligo, acostarse hasta que se nos dé la gana. Vuelve uno y no se acopla, la vida se nos muestra como el suplicio que a veces puede ser, y se cae en cuestiones trascendentales tipo “para dónde voy”, “quiero cambiarlo todo” o “quiero mandarlo todo a la mierda”. Y se acarician planes locos como poner por fin el puesto de cervezas en la playa o tener por fin la finca cafetera, chocolatera o de lo que sea o comprar por fin el baloto, con esperanzas ínfimas pero esperanzas al fin y al cabo, de darle al premio gordo. Y quejándonos y haciendo planes efímeros nos vamos acostumbrando nuevamente a la vida de todos los días.

Mi regreso de vacaciones, como se nota por la retahíla que acabo de escribir, ha sido complicado aunque poco a poco me voy ajustando. Como nunca antes el regreso me amargó y la despedida de mis padres, hermanos y sobrino fue más dura esta vez. En el avión de regreso solo pensaba en mis razones para seguir en Colombia y me doy cuenta de que cada vez son más escasas, más escasas, más escasas. Creo que ya pocas me retienen, aunque hay que mencionar a mis grandes amigos y mi abuelo, que cada día está más viejito y en cualquier momento se nos va.

Fue más duro esta vez, porque me acerqué a mi familia un poco más. El propósito principal de mi viaje era salir del closet de una vez por todas. El vivir solo en Colombia por muchos años me ahorró el tener que dar explicaciones y me hizo la vida más fácil. Pero eso se acabó y desde hace algún tiempo me doy cuenta de que salir del closet frente a mi familia es una cuestión de principios, un paso fundamental en la conformación de la persona que quiero ser.

Los planes se quedaron a medias porque con mis padres nunca encontré el momento propicio. En medio del abrazo de nochebuena no podía salir con la noticia bomba como regalo de navidad. Y llegó la hora de hacer la maleta nuevamente y el momento nunca llegó. Sin embargo, con mi hermana si lo conseguí. Fuimos a comer a un restaurante cercano a su trabajo, por la bonita Avenida Lexington un día en que quedamos de ir de compras. Hablamos primero de sus cosas, de su vida en New York, de los viejos y amados tiempos en Colombia, tiempos que ya no volverán. Y luego hablamos de los tiempos futuros, de qué iremos a hacer, de dónde estaremos, pero no me salían las palabras que quería decir, no sabía por donde montar ese toro. Hasta que el cielo me envió un ángel viejo y alto, un anciano de ojos azules, apoyado en un bastón, que se sentó justo en la mesa del lado. Y pensé, “aquí fue” y le dije a mi hermana: “por ejemplo, yo no sé que pasará conmigo cuando tenga esa edad, no sé quién vaya a cuidarme, a quién tendré a mi lado”. Y de ahí pasamos a los hijos y a que “yo no tendré hijos” y al “¿por qué?” y yo “usted ya sabe porqué” y luego “si, yo ya sabía, porque leí una carta que le escribió un amigo suyo, pero estaba esperando que usted me hablara del tema” y yo “pues aquí estamos, ya lo dije”, pero en realidad yo nunca dije “gay” ni “homosexual” ni “marica” ni nada. No hubo necesidad. Y ella sentenció lo que uno siempre desea que le digan ese día: “A mi eso no me importa, yo a usted lo quiero como sea, lo quiero mucho”. Y las lágrimas se nos salieron. Hablamos como tres horas esa tarde, de lo divino y lo humano y sentí lo mucho que quiero a mi hermana y lo mucho que ella me quiere. “Mi mamá ya debe saberlo también” me dijo. “La mamá siempre sabe pero yo se lo voy a confirmar” contesté. Pero no pude encontrar el momento para hablar con ella ni con mi padre. Será para la próxima. Quiero creer, y a lo mejor así será, que no tendremos un drama, ni habrá una tragedia, creo que ya todos, por diversas razones, se han hecho a la idea. Es una obligación con ellos y conmigo mismo que se los confirme. Y sé que me querrán como soy, porque en realidad, ya me quieren como soy. Y seré muy feliz.

Y aquí estoy: de nuevo en Bogotá, haciendo planes para este año, que se irá tan rápido como el anterior. Aquí estoy: triste y feliz a la vez. Lo llaman melancolía.

* * *

Apunte final: no fui de paseo por el Village ni por Chelsea. No tuve tiempo y el día que lo tuve llovío todo el día. Me quedé en mi casa con mi mi mamá y mis hermanos tomando chocolate caliente, viendo videos caseros y recordando viejos tiempos. La verdad es que eso me pareció mejor plan que irme a caminar por la jungla gay de NY. Yo puedo hacer un plan de esos cualquier día del año (aunque tenga que hacerlo por Chapinero), pero ver con mi familia la primera comunión de mi hermano o el paseo al Neusa de hace 15 años es algo que solo puedo hacer cada cierto tiempo. Si se pone todo en la balanza, adivienen qué gana !

miércoles, enero 10, 2007

Primer propósito para el año nuevo

Ayer en la mañana salí a trotar al parque cerca a la casa de mis padres (las vacaciones me han hecho subir de peso, hay que empezar a quemar calorias) y vi tirado en el suelo este arbolito de Navidad. En realidad hay muchos en este momento por todas partes y me parece muy triste que estos arbolitos terminen así, tirados en la acera. Y es que por estas tierrar muchas personas prefieren usar árboles naturales que son sembrados especialmente para la ocasión. Al parecer el negocio no es antiecológico y está muy bien regulado. Sin embargo, los pobres pinos que crecen para adornar la sala de una casa y que luego terminan en la basura son cientos de miles en todo Estados Unidos. Ante tanto derramamiento de clorofila, mi madre decidió, ya hace dos navidades, comprar un pino de plástico que costó lo mismo que uno natural, dura mucho más y no produce sentimientos de culpa.

Esa visión de esos árboles abandonados a su suerte me mostró que la vida corre rápido porque es así como vivimos: hoy es navidad, pronto llega enero, se desarma el pesebre, se tira el arbolito, todo se guarda otra vez, con esmero, para que el otro año las luces estén sin enredos (ja!) y el niño Dios no pierda lustre. Al cuarto de San Alejo todo, que ya llegará San Valentín y allí donde hasta hace poco se veía a Papá Noel, se verán corazones, chocolates y tarjetícas rídiculas. Y ya vendrá de nuevo el Halloween y de nuevo Navidad, y de nuevo el fin de año y se oirá otra vez "Ay Dios, este año si que voló". Esta sociedad consumista nos consume, sí, lo digo con redundancia. Y lo repito: la sociedad consumista nos consume. Y para oponerme de alguna forma, porque no puedo escapar a ella del todo, mi primer propósito de año nuevo es negarme sistemáticamente a celebrar todas estas fiesticas artificales. No celebraré el día de la Madre, ni el del Padre, ni el del Amor y Amistad, ni el de la Mujer (que me parece que se ha malinterpretado y tiene uno que felicitarlas a todas so pena de morir acribillado); ni tampoco el del Chontaduro; ni el de los Niños; ni el de San Blando; que no tiene cuando. Tampoco celebraré la Navidad, los cumpleaños, ni el Año Nuevo, ni el Halloween, porque esas fechas no tienen sentido o se han prostituido o son simples imposiciones de quién sabe quién.

Pero, ¿será que mi madre llorará si no la llamo el Día de la Madre y pensará que soy un mal hijo, aunque hablemos TODOS los demás domingos del año, siempre le diga lo mucho que la quiero y lo estupenda madre que es? ¿Mis colegas me mirarán con enfado si no los felicito el Día del Colega (que no tengo ni idea de cuando es) ni me uno a ellos en la sala de juntas, para hacer un brindis de vino barato servido en vaso de plástico? Y en Navidad, ¿podré decir no a los buñuelos, a la novena, a los aguinaldos, al "ven, ven, ven, no tardes tanto"? ¿Me dirán Grinch y estaré todo el mes socialmente excluido? ¿Para navidad me acordaré aún de este tonto propósito?
Pensándolo bien, creo que para librarme de la imagen del árbol tirado a la basura, debo hacer un propósito más obvio (que es además una de las tres cosas que dizque dicen los chinos que hay que hacer en la vida): sembrar un árbol. Pero no, eso ya lo hice alguna vez, y ese árbol, acabo de recordarlo, se murió luego de que lo usé como árbol de navidad, chanfle !

miércoles, enero 03, 2007

It's all about New York

Nueva York, que puede definirse de muchas maneras, es primordialmente un revoltijo exitoso y fascinante de gringos, italianos, chinos, irlandeses, latinos, indios, judios ortodóxos, árabes y un larguísimo etcétera. Todas las nacionalidades están aquí. Esta es la moderna Babel. El ambiente cosmopolita recuerda siempre que se está en la capital del mundo y que ese sobrenombre no es gratuito. Y si lo olvida, pásese por Times Square, donde sentirá, como en ningún otro punto, que esta ciudad es un monstruo luminoso, alto y vibrante que estimula todos los sentidos.

Es curioso que Nueva York sea la ciudad estadounidense más reconocida en el mundo y que a su vez, sea tan diferente a las demás ciudades gringas. Esta es una ciudad densa, limitada por islas, ríos y el océano. Ha sido necesario (como en todo el territorio estadounidense), construir grandes autopistas, túneles y puentes para conectar toda el área metropolitana. Sin embargo, hay dos cosas que distinguen bien a Nueva York de las demás ciudades de este país: primero, la ciudad fue diseñada en su mayor parte para el peatón (lo cual significa aceras, ciclorutas y transporte público barato y eficiente en casi todos los sectores) y segundo, la gente se ha apropiado de la ciudad. Contrario a las ciudades-automóvil del resto de gringolandia, en Nueva York y sus diferentes distritos, los peatones se ven allí y allá; hay vida en cada esquina; hay gente por doquier. En Los Angeles o Miami se ven lindas aceras pero ni una sola alma que las recorra porque son ciudades-atomóvil, diseñadas pensando en el carro y por lo tanto, surcadas de arriba a abajo por autopistas que cortan la ciudad en muros insalvables para el peatón. No es el caso de Nueva York, siempre repleta de buses, estaciones del metro o simplemente, de aceras transitables que permiten caminar y encontrarse siempre a más de un paisano de a pie. Y cuando de caminar se trata, es en la densa y multicolor Manhattan, el corazón palpitante de Nueva York, donde más se puede realizar este ejercicio. Todo parece ocurrir allí. Todo está allí. Casi se puede decir que Manhattan es Nueva York (casi, porque también están Brooklyn, Queens o el Bronx para darle más sabor a la salsa y redondear la idea de ciudad). Aunque sea a veces muy ruidosa o costosa vale la pena recorrer Manhattan sin rumbo fijo porque siempre habrá algo que hacer, ver, fotografiar, comer o comprar. Aquí uno puede llegar sin plan. Siempre habrá algo que hacer con solo dar la vuelta a la esquina. Hay que llevar unos zapatos cómodos y si se quiere y se puede, algunos billetes en el bolsillo. “Comprar, comprar y comprar” es el mantra irresistible de este país, de esta ciudad, de esta época de saldos de navidad, todo 50% rebajado en Aeropostale, en Banana Republic, en Macy’s, en Gap, en American Eagle, en toda tienda, tiendita o tiendota. Todo parece decir: "cómprame", "usa tu tarjeta de crédito", “Sale”, “50% off” y yo, comprador compulsivo solo puedo exclamar: “¿y ahora quién podrá defenderme?”. Que el buen juicio me acompañe en mi caminata de hoy. Larga vida al cupo disponible de mi tarjeta de crédito y larga vida a Nueva York, sin duda, el triunfo más elocuente de los Estados Unidos.

* * *

Nueva York debe ser la ciudad más cantada de la historía: Frank Sinatra (New York, New York, tal vez la más famosa), Madonna (I love New York), Pet Shop Boys (New York City Boy, mi favorita), Moby (New York, New York, talvez la más reciente, recomendada), U2 (New York, y también City of Blinding Lights) y muchísimos más le han cantado a esta ciudad, como puede apreciarse en esta extensa lista. Y no hablemos de las películas, sin duda esta debe ser también la ciudad más filmada (Scorsese y Woddy Allen han hecho de NY su musa y heroína) y también la más destruida de la historia del cine: monstruos prehistóricos, olas gigantes, terremotos, asteroides, marcianos invasores, epidemias y como siempre, la realidad superando la ficción, terroristas desalmados en aviones comerciales.

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A propósito de terroristas, la famosa "Zona Cero" es ahora una de las atracciones más célebres de NY. No todos en la ciudad están de acuerdo con el mercadito persa que han levantado allí.

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Un millón de personas estuvieron en Times Square la noche del 31 de diciembre en la famosa fiesta de año nuevo. Un millón de razones por las cuales yo decidí celebrar, en memorable fiesta casera, con mis padres, hermanos, primos, tíos y amigos. Oímos, como dicta la etiqueta “Faltan cinco pa’ las doce”, “Año nuevo, vida nueva” y hasta el Himno Nacional, todo muy cursi y patriotero, tal y como dicta el espíritu colombiano que se debe recibir cada año.

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En la esquina hay una "grocery" atendida por un indio que tiene al dios elefante ( cuyo nombre no recuerdo) sobre el mostrador. Sin embargo, este indio no es tan amistoso como el Abu de Los Simpsons. Al contrario, es bien agrio el personaje. Mi hermano acaba de corregirme y me dice que es pakistaní pero a mi me da igual.

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Vi en una calle de Brooklyn a un judio ortodoxo de barba larga, sombrero de fieltro, cachumbos, abrigo, todo de negro, cruzarse amistosamente con una mujer árabe forrada también de negro, la cara oculta, arrastrando cada uno a sus vástagos, dos niños abrigados con idénticas chaquetas de vistosos colores y maletines estampados con Elmo y Bob Esponja. Sin duda la imagen que me regalaron estos dos vecinos me resultó impactante. El mundo parece reunirse aquí pacificamente, al menos en la acera.

* * *

Una foto que tomé desde una de las ventanas del Museo de Historia Natural que muestra una vista poco común del Central Park (deshojado por el invierno) y de Manhattan.



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El propósito principal de mi viaje está por completarse. Ya les contaré los resultados.

* * *

También les contaré sobre mi próxima expedición por el Village (el tradicional barrio gay de NY) y Chelsea (el nuevo vecindario rosa donde ahora todos quieren estar).

miércoles, diciembre 27, 2006

Declaraciones antes de fin de año

Durante lo que va de las vacaciones, solemnemente declaro:

- Que la paella es deliciosa
- Que me encanta reunir a mis amigos en mi casa para celebrar la navidad así sea una noche antes de Nochebuena
- Y que esa celebración suele ser más divertida que las que se hacen en mi casa
- Que el alcohol ya no me respeta, así que deberé empezar a alejarme de él
- Que la Peroni es muy buena cerveza
- Que Avianca se ha vuelto una aerolínea de primera
- Que me encanta ser VIP en Avianca y que me da pesar que el próximo año ya no lo seguiré siendo
- Que no puedo dormir en los aviones
- Que la comida de avión es cada vez peor
- Que odio que el compañero de silla de un viaje no responda con cordialidad a un saludo amable
- Que un viaje nocturno esté lleno de niños llorosos que no dejen dormir (aunque uno realmente no duerma nada) es una pesadilla
- Que el JFK es un aeropuerto impresionante y bello
- Que en inmigración en USA uno siempre se siente como un delincuente, no hay derecho !
- Que los policias gringos no son todos divinos, pero el 80% sí !
- Que uno no deja de sorprenderse de que alquilar un carro en USA sea tan fácil como alquilar un disfraz en Colombia
- Que me encanta ver el mar y conducir al lado del mar porque "Bogotá no tiene mar, pero tiene ciclovia" y a los bogotanos siempre nos sorprenderá el poder del océano
- Que el mar frio es un mar triste, bellamente triste
- Que adoro Brooklyn con su barrio judio, su barrio ruso, su barrio italiano y la calle donde viven mis padres, que queda justo en el medio de todos esos micro-países.
- Que me encanta llegar a casa, abrazar a todos, sentirme en mi hogar: "home, what I want is go home" (Coldplay)
- Que mi sobrino está casi tan alto como yo aunque solo tenga 12 y que seguramente será un hombronón altisimo
- Que mi hermano está cada día más alto y más guapo
- Que mi madre es cada vez más dulce y tierna y que me gustaría heredar algo de eso
- Que mi padre me quiere montones aunque no me lo diga y que yo tampoco le digo mucho cuanto lo quiero
- Que mi hermana es una de las personas que más me conoce en la vida
- Que mis primos, en cambio, son cada vez más desconocidos para mi
- Que el invierno de este año es el más suave en el que he estado por estas tierras y aunque me gusta mucho extraño un poco ver las calles blancas
- Que el acento de NY me gusta mucho, aunque no siempre lo entienda
- Que NY es la ciudad por antonomasia; la más imponente; la más viva; la más bella; la más diversa; la más noctámbula; la más ruidosa; la más noble; la más ruda; la más acogedora; "la más"
- Que me encanta estar aquí, en New York, sabiendo que mucho de lo que más quiero en la vida está aquí conmigo, en esta ciudad maravillosa. Y que tengo tres semanas por delante !!

lunes, diciembre 11, 2006

Lo mejor del año (II)

Siguiendo con lo mejor del año que se nos va, mis últimas categorias:

Churro del año

1. Cristiano Ronaldo (habrán notado que soy gran fan, pero estarán de acuerdo conmigo que no tiene igual)



2. Jonathan Rhys Meyers (el protagonista de Match Point está como quiere. A propósito, Match Point es también una excelente película que he debido poner entre las mejores)



3. Brandon Routh (¡este Superman es todo un super hombre!)



4. Jake Gyllenhaal (churro vaquero, quiero uno igual! Brokeback Mountain no hubiera sido lo mismo sin tí y Heath)




Mujerón del año

1. Scarlett Johansson (¡que mujer! y hace muy buena pareja con su co-estrella de Match Point)



2. Angelina Jolie (no hay mucho que agregar de esta diva de Hollywood que además goza de Brad todas las noches, qué envidia)



3. Mi amiga Aleja (porque es una de mis personas favoritas y según ella, la cosa es mutua)




Foto del Año

Zidane le da la espalda a la Copa...



La pareja del año

El extraño amor que estos dos se profesan no tiene igual ¡Alejo y Daniel, por favor se me casan !!
Y claro, espero ser el padrino...





Salida de Closet del Año

El Doctor Doogie Howser (recuerdan que llevaba un diario en un computador de caracteres verdes y pantalla negra?? sin duda el bloggero más famoso de los ochenta), según me dicen, ya había insinuado que era gay, pero la verdad es que ¡yo hasta ahora me entero !!! En fín, Neil Patrick Harris ha salido del closet y lo ha hecho con bastante naturalidad, bien por él. Se suma a otros ilustres actores que han decidido declarar sin problemas su condición, entre ellos mi admirado Ian Mackellen





Hasta aquí esta selección trivial (muy a lo E! canal del que mucho me quejo pero que a veces veo a escondidas de mi propia conciencia). Sin duda habrán más cosas que rescatar de este año en muchas otras categorías (por ejemplo, video, programa de tv, extreme makeover, etc). En lo que queda del mes cada períodico, revista y programa de farándula hará su propia selección. Por lo pronto yo ya hice la mía y me quedo muy contento.

Quienes me lo han solicitado, tienen mi total permiso para hacer su propia selección!

* * *

Apunte final 1: esperaba poder decirlo, pero no estoy seguro de que vaya a ocurrir, y declarar como noticia del año a la aprobación de la ley de Protección Social para parejas del mismo sexo pero dudo que sea aprobada antes del receso del Congreso. Tal y como se pronosticó, todos los congresistas estuvieron hablando de para-política. Quien sabe, todavia puede ser aprobada, hagan chulito para ver si terminamos el año con un motivo más para celebrar. De lo contrario, habrá que esperar a la próxima legislatura.

Apunte final 2: me iré de vacaciones el próximo 23 pero seguiré publicando aquí de vez en cuando: voy a hacer el diario de mi viaje que será sobretodo un viaje personal e íntimo donde espero dar un paso grande de mi vida y matar algunos demonios que me persiguen. Ya os contaré.

martes, diciembre 05, 2006

Lo mejor del año (I)

Un post sin calorias, ligero y de fácil digestión, porque ultimamente he sido demasiado trascendental, político y filosófico y a mi también me gustan las banalidades y las notas de farándula. Sí, yo sé, apenas empieza diciembre, pero para mi reloj biológico, emocional, sentimental, cerebral, etc., etc., el año se acabó. Un año que se pasó volando (cliché que se oye mucho por estos días), pero es que, carajos, el 2006 ¡si que voló! El tiempo es relativo y su apreciación depende por lo tanto del observador. Seguro que para aquellos que viven debajo de un puente el año ha debido ser largísimo, lo mismo que para don Uribe II (léase Uribe Segundo), a quien estos últimos seis meses han debido pasar en cámara lenta.

Pues sí, ya lo dije y lo repito: se acabó el año y quiero por lo tanto hacer las siguientes nominaciones a lo mejor de estos últimos meses. Por supuesto, todo son apreciaciones personales, aclaro que no soy experto en ninguna de las categorías que enumero y que muchos posibles nominados se quedarán por fuera. La lista no es exhaustiva y yo sé que a todos se les ocurrirán muchísimas otras alternativas. Es posible que durante diciembre para algunas categorias surjan nuevos nominados que merezcan estar en esta lista, pero me arriesgo por ahora. Espero sus votos en los comentarios.

NOTA: Para cada categoría, pondré a mi nominación favorita como número uno.

Película del año:

1. Brokeback Mountain
2. Volver
3. C.R.A.Z.Y
4. Los Infiltrados (The Departed)


Libro del año:

1. Armas, gérmenes y acero – Jared Diamond
2. Melodrama – Jorge Franco
3. El olvido que seremos – Hector Abad
4. The God Delusion – Richard Dawkins

Album del año:

1. Confessions on a Dance Floor - Madonna (aunque haya salido en noviembre del 2005)
2. Corinne Bailey Rae - Corinne Bailey Rae
3. Ahí Vamos – Gustavo Cerati
4. Meds – Placebo


Canción del año (pa’ bailar):

1. Hung Up – Madonna
2. Hips don’t lie - Shakira
3. Atrévete - Calle 13
4. World, Hold On – Bob Sinclair


Canción del año (pa’oir):

1. Like Star - Corinne Bailey Rae
2. Crimen – Cerati
3. Crazy – Gnarls Barkley
4. Evil – Interpol
5. Killing me Softly – Omara Portuondo (cuyo apellido además me encanta)


Restaurante del año:

1. Minimal - Chapinero Alto (Gayhills)
2. Sofia - Zona G
3. La Juguetería - La Macarena
4. Zhang - Usaquén
5. Nuquí - Medellín, El Poblado


Bar del año:

1. Pravda, en la T, por que sus martinis son los mejores de Bogotá
2. Socorro!, en la Macarena, porque realmente es otra cosa
3. Kyoto, en Chapinero, por la buena compañía de la única noche que he ido
4. Mink, en la T, hay que ir temprano porque se llena, buenos martinis


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Las siguientes son categorias más personales:

Fiesta del año:

1. La fiesta ochentera (30 de María y Tere)



2. El cumple de Alejo (incluye Sangay en Cha-cha)
3. La parranda vallenata (30 de Andrés)



4. Despedida de soltera de Andrea

Acontecimiento social del año:

1. Matrimonio de Andrea



2. Matrimonio de Cati



3. Matrimonio de Luisa


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En la categoría blog, hago las siguientes menciones:

Blog del año:

Porque me mata de la risa y su castellano ibérico me encanta: El diario de Ann O'Nadada

Post del año (de los bloggers que más leo) :

A riesgo de dejar por fuera a otros bloggers que tienen estilo y sigo con mucha atención, cito y recomiendo los siguientes posts sin ningún orden en particular (perdonen desde ya las omisiones):

Rabia y Profundo Dolor de El Joker (porque la historia del paraguas no tiene igual)

20 lesbianas en 20 iglesias de Joey (aunque su Decepcionario, que desde el título ya es original, también me gustó mucho)

Historia para el Joker de Ricardo Parra (el día cambia para bien luego de leer esta historia)

GGF (Gordito, Gay y Feliz)
de MiloGasa (difícil escoger solo un post entre los muchos y muy buenos que publicó Milo)

El aroma ferozmente sexual de tu cuerpo de JavierRodrigo (poema erótico cargado de palabras combinadas)

* * *
Y paro aquí porque es la media noche ! Esperen la segunda entrega...

viernes, noviembre 17, 2006

Dorian Gray, Sean Connery y un pollo de 19

El domingo vino a mi casa un muchacho modelo 87. Todos los que estábamos aquí en improvisada reunión dominguera hicimos plop. Mis amigos rondan la treintena por arriba o por abajo y alguien nacido en años que nos suenan tan recientes siempre causa sorpresa, sobretodo cuando se cae en cuenta que uno ya iniciaba la pubertad cuando el muchachito en mención apenas era un recién nacido. Mi hermano menor, a quién yo cargué y hasta cambié el pañal tiene más o menos la misma edad, válgame.

Recordé entonces lo que fue mi vida cuando tenía 19. Era definitivamente otra persona aunque eso sí, era la persona que tenía que ser a esa edad. Tenía tantas cosas en la cabeza, tantos sueños, tantas inseguridades, tantos deseos. La verdad es que no me debo quejar de mi vida ni de lo que he hecho con ella. De poco me arrepiento y no digo que de nada porque aquel que no se arrepiente de alguna cosa no ha vivido lo suficiente o no ha vivido con intensidad. He ido tomando el control de mi vida, cumpliendo mis sueños, demoliendo mis inseguridades. Creo que me parezco a lo que quería ser cuando tenía 19, aunque todavía tenga muchas cosas por cumplirme. Hay algo sin embargo que me persigue desde mi loca juventud que parece no madurar. Siempre he sido consciente de ello aunque últimamente se me ha hecho más evidente y que curiosamente afloró en mí la semana pasada en un hotel de Medellín.

Era de mañana y me estaba haciendo el nudo de la corbata. Me quedé contemplando mi imagen en el espejo, algo completamente normal (a veces los gay pasamos demasiado tiempo mirando nuestra imagen) sólo que esta vez fue un momento revelador: me quede mirándome a los ojos por algún tiempo, hasta que solté una risa. Continué luego con un escrutinio de mi cara (observando las imperfecciones de la piel, los contornos del rostro, el tamaño de la nariz, el color de mis ojos) casi como quien mira a un extraño (¿les ha pasado algo así antes, mirarse al espejo y ver esa imagen como si fuera ajena, como si se miraran desde adentro y no se reconocieran?). Al terminar la diligente inspección, y luego de notar que llegaría tarde al trabajo, concluí lo que ya sabía: mi imagen no se corresponde con la idea que tengo de mí mismo, sencillamente porque el espejo me dice que me veo mucho menor de lo que dice mi certificado de nacimiento y que sin corbata me veo como alguien que no llega al cuarto de siglo, cuando la realidad es que ya ando por los treinta y uno. Y la corbata no me suma muchos más años, hay que decirlo. En este mundo donde la juventud es un valor buscando con ansia entre cremas y menjurjes varios, yo no siempre soy feliz con mi jovial imagen, menuda contradicción. No puedo decir en todo caso que “siempre” me moleste, al contrario, me gusta cuando me piden la cédula a la entrada de un bar o el ver la cara de sorpresa de la gente cuando les revelo mi edad. Sin embargo, es un arma de doble filo: mis contemporáneos al verme no me toman en serio a primera vista, y los menores, cuando saben las primaveras que he visto, toman distancia. En mi trabajo donde la experiencia cuenta, los clientes que me ven por primera vez se sienten un poco intranquilos hasta cuando notan que sé de lo que hablo. Recuerdo que cuando tenía 25 (supongo que por entonces delataba menos de veinte) tuve una reunión muy importante con funcionarios de un prestigioso organismo internacional. Todos esperaban al consultor que venía a ayudarles a resolver sus múltiples problemas y en cambio llegué yo. Es decir, yo estaba capacitado para hacer mi trabajo, pero la sorpresa fue general. “He’s a boy!” exclamó al fin uno de ellos rompiendo el silencio general de la sala, como aquel niño del cuento que se atrevió a gritar en medio del desfile que el emperador estaba desnudo. Solo después de muchas horas de trabajo con ellos me gané su confianza.

Al parecer nadie esta contento del todo con su imagen. Todos quisieran un poquito menos o un poquito más de cualquier cosa: en el pecho, en las piernas, en los brazos, en el abdomen, por doquier. Como ya dije, no es que yo quiera que los años se me noten. Pero me doy cuenta de que el rostro dice mucho y el mío a veces se presta a engaños. Por ahora he decidido mostrarlo con alegría, porque tengo el presentimiento de que un buen día los años finalmente me van a alcanzar y cual versión criolla de Dorian Gray, mi imagen en el espejo reflejará finalmente mi edad, mientras que mi mente será de nuevo la de un niño grande, un abuelo senil. La vida tiene ironías así y a mi me encantan las ironías.

De todo esto se desprende una pregunta a manera de corolario: ¿los preferimos mayores, menores, de nuestra misma edad o nos es indiferente? Personalmente siempre me había sentido atraído hacia las personas menores que yo, aunque eso sí, mayores de veinte, pero eso ha venido cambiando con el paso de los años. Ahora me interesan más las personas de mi edad o donde la diferencia de edades (mental y cronológica) no se note mucho. Hay que decir sin embargo que conozco gente de veinte que mentalmente puede tener treinta y gente de treinta que no ha salido de la adolescencia, así que la simple edad no es garantía de nada. Por ahora no me he sentido realmente atraído por alguien mucho mayor que yo, ni siquiera los viejitos “lindos” que siempre salen a colación en estos temas, como Pierce Brosnan (que para mi ya es muy maduro) o Sean Connery (que eso sí, cuando joven era un churro).

Yo sé que existen personas a las que les encantan los más pollos, otros se mueren por los más maduritos. Hay de todo, como en botica. Creo que aunque me sigan gustando jovencitos, la verdad es que ahora sé que lo que busco de una pareja lo puedo encontrar más fácilmente en personas de mi edad o similares. Mi abuela tenía dos dichos: “El que se acuesta con niños amanece mojado” y “las edades se buscan”. ¿Será que tenía razón mi sabia abuela? Dicho de otra forma: ¿La diferencia de edad importa? Yo creo que en general sí. No me veo saliendo con alguien de 19 o de 40 porque creo que tendríamos poco en común, aunque eso mismo a veces sea una ventaja, pero claro, con los hombres nunca se sabe nada, no se puede hablar en términos absolutos, a lo mejor a la vuelta de un mes termino enamorado de mi vecino, un viejito setentón que fuma pipa y me mira con ensoñación, pero a quien nunca le he dirigido la palabra más allá del necesario “buenos días”. Debería charlar con él, tal vez se asombre al saber que no soy tan joven como piensa, auque a su edad, alguien de 25 o 31, viene a ser lo mismo.


* * *
Apunte final 1: en MovieCity están dando la comedia romántica "Prime", donde la casi cuarentona Uma Thurman se enamora del churrísimo Bryan Greenberg de 23. La pobre Uma sufre un montón tratando de disfrutar un romance que no parece ir a ninguna parte. Me identifico totalmente con el drama de la pobre. No es una obre de arte, pero es entretenida y el churro enamora a cualquiera.

Apunte final 2: con tanto congresista temblando por sus vínculos paras todo el Congreso se quedará hablando de eso y me temo que la Ley de Protección Social para Parejas del mismo Sexo no verá la luz en esta legislatura. Sería sorprendente que supiéramos algo nuevo en estas últimas semanas del 2006. Habrá que esperar hasta el otro año.

Apunte final 3: el Sungay de Cha-cha es B U E N I S I M O. Y si el lunes siguiente es festivo es dos veces buenísimo. Este domingo 19 se repite la función.

Apunte final 4: dos artículos de la misma edición de Semana.com que me parecieron increíblemente dicientes: en el primero, aquí en Colombia, un pastor cristiano despistado y ofensivo hace lobby usando pornografía barata para hundir la ley de Protección Social para Parejas del mismo Sexo, mientras que en Alemania, el acalde de Berlín es abiertamente gay y posible candidato para reemplazar a doña Angela Merkel. Por eso es que nosotros estamos donde estamos y ellos donde están.

sábado, octubre 28, 2006

Remembranzas de Aburrá desde la Sabana

Nada sabía de ella. Nunca había estado allí. Cuando llegué, después de 8 horas por carretera desde Bogotá, lo primero que vi fue una avenida cargada de miles de jinetes. Llegué a Medellín un agosto y mi llegada coincidió con una Feria de las Flores. La visión de una avenida invadida de caballos y jinetes medio bebidos me dio la impresión de que acababa de llegar realmente a la Capital de la Montaña, ciudad de un país desconocido que aún montaba a caballo. Pronto alguien me sacó de mi estúpido error: era el día de la cabalgata, evento principal de la feria. Sin embargo, aún recuerdo muy bien mi llegada a Medellín, vía la Avenida Las Palmas, para encontrarme con la glorieta de San Diego invadida por caballistas. Sabría después que llegaba a una ciudad ajena, de belleza esquizofrénica , tranquila pero inquieta, que me acompañaría y me marcaría en adelante. Nada tienen que ver Medellín y Bogotá. Son ciudades lejanas, aunque solo estén separadas por 400 kilometros. Pero dos cordilleras se interponen y las distancian.

De muchas maneras los paisas han marcado muchos de los destinos de nuestro país desde su terruño, al que aman e idolatran como si fuera el ombligo del mundo. Razones les sobran para quererlo aunque también se exceden con frecuencia en la adoración visceral que le profesan. Es una ciudad que solo hasta hace poco empieza a recuperar una paz perdida durante muchos años. Dos carros-bomba y un atraco a mano armada (pistola puesta en la sien) vividos en carne propia me recordarán por siempre el sino trágico que han vivido. Y sin embargo, su reino es bello y verde. Medellín está rodeado de un verdor intenso que en las tardes brilla con desenfado desde las montañas. Y hermosas son esas montañas. Veeerde, veeerde, gritan ellas altivas.

En realidad yo no fui a vivir a Medellín. Sin saber bien lo que hacía, me fui a vivir a El Poblado, la zona rica y próspera de la ciudad. La zona de edificios espigados y casonas orgullosas, de lomas imposibles e inclinadas. Allí centré mi vida y desde allí salí a recorrer otros lugares aunque Medellín siempre me veló sus secretos íntimos, nunca descifré su verdad y siempre fue para mí una amante difícil. “No nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tanto” dijo Borges de Buenos Aires, y yo lo puedo decir de Medallo. Lo primero que noté fue su inclinación obstinada. No se puede recorrer Medellín a pie sin tener que remontar calles con pendientes imposibles, que a la luz de los días de 25 grados se vuelven insalvables. Extrañé muchas veces las calles planas y el clima perfecto de 18 grados de mi ciudad. Yo realmente creo que el clima diurno de Bogotá es el mejor del mundo, propicio para una caminata, un helado, un café caliente o un día de amores, usted escoja. Sin embargo, el clima nocturno de Medellín es el mejor del mundo porque prolonga la calidez del día sin desespero e invita, también, a una caminata, un helado, un café caliente o una noche de amores, escoja otra vez.

¿Hay alguien más amable que un paisa? Son gente calurosa y abierta, directa y franca, siempre cálida. Si no eres de allí te darán la bienvenida y te tratarán como a un rey (aunque a veces, las menos, te pueden hacer sentir como un invitado sin derechos y te recuerden que eres un rolo, moquete que detesto, o peor aún, que te digan que "vos no parecés rolo"). Hay algo en el ambiente de la ciudad que realmente invita a pasarla bien, el “nosequé” paisa lo llamo. La belleza y coquetería de muchas de sus mujeres no tiene par. Muchos hombres son bellos también, pero un poco hoscos e inelegantes. Nosotros los bogotanos, demasiado corteses y formales, siempre los veremos un poco campechanos (otro cliché), aunque eso mismo nos enamore. Y su acento sin par cautiva. Es delicioso oírlos hablar, sobretodo a los mayores, dueños de un tono embriagante, de eses sonoras, de un verbo rico y arcaico que estimula y prolonga una tarde pasada con aguardiente (que se bebe en toda ocasión aunque yo más de una copa no bebo por mi propia voluntad). Antes de ir allí, el acento paisa bajaba mis defensas. Ahora que he vivido allá estoy curado de espantos y sobrevivo sin dificultad a tales cantos de sirena. Cuando volví a Bogotá encontré que nuestros acentos capitalinos, porque en realidad hay muchos, son también sonoros y expresivos. Me encanta cierto acento bogotano que suena firme y seguro en el trato diario y tierno y dulce en la intimidad. Pero de eso no voy a hablar, le debo un escrito a mi ciudad, pero lo haré después.

Medellín ha sido durante muchos años una ciudad pujante, rica y organizada, ejemplo para todo el país. Sin embargo, no hay allí una calle que me estimule tanto como la Carrera Séptima bogotana (mucho extrañé a la Avenida Real durante mi ausencia) pero la Avenida Oriental y la zona que se extiende desde allí hacia los cerros me pareció siempre interesante. Es triste que no quede nada de la zona histórica de la ciudad, arrasada por una falsa idea de progreso. No hay pues un centro histórico como tal y solamente quedan ciertos edificios solemnes. Por ejemplo, cuando vaya a Medellín pásese por el Parque Berrío en el cruce de Palacé con Colombia, suba a la estación del Metro y admire el edificio Henry (de oculta belleza). Para una guía más extensa, mi amigo Milo le puede ayudar.

¿Y los inmortales (como los llamaría el Joker)? Para mi gusto creo que todavía muchos viven su vida en el closet. Sin embargo, partamos del hecho de que la gente gay, amigo mio, es igual en todos lados. Lo que los hace particulares es, observación inocua, que son… paisas, con todo lo que ello implica. Los he entendido y amado, admirado y censurado y aún hoy no puedo olvidar que parte de lo que soy se lo debo a ellos. No es cierto que todos son unos “hembros”, aunque muchos si son dueños de cierta virilidad muy sensual. En ciertas zonas de la ciudad se vive un ambiente abierto y liberal (porque hay que decirlo, el "que dirán" todavía vive muy orondo en la estrechez del Valle de Aburrá). Solo hay que caminar una noche por la Avenida Oriental, la zona de las Torres de Bomboná, la plaza de San Ignacio o el Parque de Itagüi para observar una ciudad amplia, diversa e incluyente, más abierta, menos ella misma, más ciudad. No hay un Gayhills ni una vida gay tan amplia como la de Bogotá y la verdad es que por mucho tiempo no hubo lugares buenos a donde ir. Pero eso sí, vaya donde vaya ¡se pasa muy bueno!

Mis años allí me marcaron. Llegué cuando tenía 24 y me fui a los 28, intensa etapa de la vida que ayudó a formar mi carácter. Ahora no soporto la enemistad inveterada entre paisas y bogotanos. No entiendo sus odios infundados, sus descalificaciones mutuas, sus ataques ridículos. Todo ello se basa en el desconocimiento y las ideas preconcebidas. Tonterías y simplezas. Cuando recibo visitas de mis amigos paisas o voy de viaje a Medellín, a la que por fortuna sigo ligado, me aburro montones siempre que empieza la consabida conversación sobre los “rolos” arribistas y los paisas montañeros. Ni lo uno ni lo otro. Arribistas y montañeros los hay por todos lados. Hace poco leí en un blog de eltiempo.com una serie de insultos que iban y venían a raíz de un diccionario de bogotanismos. Alguien, supuestamente un paisa (a quien delata su estilo y lenguaje), escribió sandeces contra los bogotanos. Quién dijo miedo. Los insultos devueltos no se hicieron esperar. Y qué decir de los blogs dedicados al Nacional y a Millonarios (mi Millos). Lo que debería ser algo centrado en lo deportivo da paso a una violencia verbal que asquea. Y hay otro blog que prefiero no enlazar porque sería hacerle apología a este odio, pero los que quieran, busquen también en eltiempo.com. En el mundo existen legendarias rivalidades entre ciudades de un mismo país. Los de Bostón y New York se hacen chistes crueles. Madrid y Barcelona se atacan sin piedad y lanzan de cuando en cuando campañas de desprestigio. Son rivalidades sanas en todo caso porque no esconden las neurosis enfermizas que aquí exhibimos. Entendamos que bogotanos y paisas hemos formado (en parte) este país, que solo hasta ahora empieza a reconocer su identidad nacional, refundida por siglos y encontrada solo hasta ahora gracias a fragilidades y banalidades pasajeras como el vallenato costeño, caderas que no mienten, gorditas pintadas, una camisa negra, una pequeñita que se llama Mariana. Esos odios estúpidos los deberíamos usar contra esos verdaderos enemigos, armados y traquetos que viven en las selvas de este país difuso e inacabado.
* * *
Nota final 1: muchas gracias a todos los que comentaron la historia del Viejo Señor Cohen. La verdad es que me estimulan y me honran sus amables comentarios. Uno escribe para ser leído y esa historia estuvo archivada mucho tiempo sin ser nunca mostrada, que bueno que se me ocurrió publicarla aquí. Mil gracias de nuevo.
Nota final 2: una bella aunque triste metáfora de Medellín y de Colombia toda se puede leer en el magnífico "Angosta" de Hector Abad Faciolince o en la literatura grandiosa y desgarrada de Fernando Vallejo.
Nota final 3: encontré en eltiempo.com un blog dirigido a las lesbianas. No lo he leído muy bien pero me parece interesante.
Nota final 4: siguiendo con eltiempo.com, ¿no les parece que el blogger, PinkSheep, quien nos representa allí escribe muy poco y que debería aprovechar mejor ese espacio? Y no hablo solo de cantidad...

viernes, octubre 20, 2006

El Viejo Señor Cohen

Esta historia la escribí hace ya algún tiempo. En ese entonces estaba haciendo mi postgrado y en mi salón había alguien que me llamaba mucho la atención, pero como a veces soy medio tímido no tenía ni idea de como acercármele. Le mandé por e-mail y de manera anónima esta historia, diciendo, cursi yo, que se la enviaba un admirador. Otro día contaré qué paso con él. Ahí les va...

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El viejo señor Cohen

Para Andrés, a quien desde lejos admiro.

El viejo señor Cohen sale del moderno edificio, cubriéndose el rostro con su mano huesuda, enceguecido por la luz de la mañana. La sensación de tibieza del sol lo reconforta y el joven ayudante que lo acompaña le pasa unas gafas del sol, talvez demasiado modernas para su apariencia. Un vehículo los espera. Su joven ayudante le indica que suba en él y el viejo señor Cohen lo hace lentamente, todavía no muy acostumbrado a mover sus largas y delgadas piernas. El auto se pone en movimiento, avanzando con pereza entre el tráfico. Al tomar la calle F, el viejo señor Cohen se asombra de cuanto ha cambiado su antigua calle del paseo vespertino. La vieja escuela pública ha desaparecido. Una torre de concreto y vidrio se alza desafiante en su lugar. La estatua del prócer ha sido reemplazada por algo que parece ser una cabina telefónica. Los viejos cedros ya no están. El viejo señor Cohen se estremece cuando el vehículo toma la Avenida Rosales y se aproxima a su mansión. Siente su corazón galopar más rápido y un escalofrío le recorre el cuerpo. Ahí está su antigua casa, tal como la dejó, aunque el vecindario es ahora tan diferente que casi no puede reconocerlo. Lentamente se abren las verjas de hierro. El jardín parece intacto, pero un vistazo rápido sobre el raquítico durazno le hace notar que Santias, el papagayo, ya no está. El ayudante baja del vehículo apresurado y abre la gigante puerta de la casa. El viejo señor Cohen lo sigue, y al entrar le complace ver por un rato que todo está en su lugar. Pide al ayudante que espere afuera. Jeremías, su hermoso collie, que siempre le ladraba a modo de saludo mientras batía el rabo, no sale esta vez a su encuentro. El silencio inquietante de la mansión lo acongoja. Se pasa el pañuelo de seda por la frente sudorosa. Va al salón y se detiene ante el piano. Su hija, muerta hace tiempo, ya no lo tocará más. Entra a su estudio y se sienta en la hermosa silla de cuero, frente al escritorio de caoba. Pasa un dedo sobre la brillante superficie y nota que no hay rastro de polvo sobre el mueble. Los de la compañía de limpieza habían hecho una labor excelente. Y ahí, al lado del teléfono, sobre la reluciente superficie, está su antigua libreta personal que lo había estado esperando pacientemente todos esos años. La toma con reverencia infinita. Está tan vieja que teme que se deshoje. Abre en la "C" y ve escrito con su letra: Cano, Felipe. Marca el número que aparece enfrente, indeciso. Una vocecilla metálica le dice que el número no existe. El sabe que ni siquiera su amado Felipe existe ya. El viejo señor Cohen llora. ¿A qué ha vuelto? ¿Para qué lo han resucitado? ¿Valdrá la pena la vida sin encontrarse todas las tardes con los niños de la escuela cercana a los que ponía dulces en sus manos impacientes? ¿Valdrá la pena despertar de la siesta sin oír los trabalenguas inteligibles de Santias? ¿Valdrá la pena llegar a casa sin ver la cara tonta que Jeremías ponía al saludarlo, no escuchar más la música del piano ni oler el fresco aroma de su hija, abrazándolo? ¿Valdrá la pena vivir sin escuchar del otro lado del teléfono la voz serena de su Felipe? Para estar sólo en la vida, para sentir que hasta la luz del sol es extraña, es mejor estar muerto. ¡Qué desperdicio haber pagado tanto dinero! Mejor se lo hubiera gastado en un viaje al Himalaya, como le sugirió su hija, ciento tres años antes, cuando pagó una cantidad inmensa para que lo congelaran el día que muriera.


E.D.R. ®

lunes, septiembre 25, 2006

Andrea

Bueno niña, te casas entonces, qué le vamos a hacer, yo sabía que este día iba a llegar, no tan pronto, ni tan rápido, ni tan de repente… pues que seas feliz; alegría y felicidad es lo único que puedo desearte.

* * *

No recuerdo el día exacto, pero corría el año 92. Era de noche, las 7 acaso. Me asomé a la ventana y ahí estaba: mi vecina de enfrente, hablando con una amiga en la puerta de su casa. Mi vecina de enfrente, mi misteriosa y bella vecina de enfrente que casi nunca salía a la calle y a quién nunca en mi vida le había dirigido la palabra, aunque habíamos sido vecinos desde que nacimos. Mi vecina de enfrente, a quien a veces cuando se bajaba del bus del colegio seguía a poca distancia hasta casi poder tocar su pelo. Mi vecina, a quien siempre vi como una diosa lejana, inalcanzable, ajena a mí. Y sin embargo, esa noche del 92 me armé de valor, con el corazón a mil, crucé la calle y le dije “hola, siempre había querido conocerte”. Se quedó un rato sorprendida pero fue muy cordial y hablamos un rato. Y luego de eso, lo usual: “boy meets girl”, aunque yo nunca pensé que ella se iba a interesar en mí.

Por esos días, en la plenitud de mi adolescencia, yo era todo confusión. Mi esqueleto colgado en el closet siempre había estado ahí, por supuesto, aunque en esos años estaba en el lugar más remoto de todo el ropero (porque mi closet llegó a ser tan grande como el de Narnia). Sin embargo el tiempo que estuve con Andrea fue maravilloso: nos amamos, reímos, soñamos, lloramos (ella más que yo, perdóname otra vez) y fuimos felices… pero no comimos perdices. El amor eterno solo dura un tiempito.

Como es de esperar yo fui el culpable de todas nuestras desgracias. El esqueleto en el closet empezaba a salir de su rincón oscuro y olvidado y en el esfuerzo por salir de su encierro producía un desorden terrible, ruidos molestos, ideas fugaces que me confundían y me hacían sufrir montones. No podía soportarlo. La puntilla en la sien fue una frase de aquellas que luego retumban para siempre en la memoria. En una reunión con su familia, Andrea dijo “mi primo está como bueno” y yo dentro de mí y para mi propio asombro, asentí. A mi también me gustaba el primo, mierda, todo se había puteado. El esqueleto adentro ahora golpeaba con fuerza la puerta con sus manos huesudas y ruidosas; la puerta se desencajaba y las bisagras rechinaban. Había que dejarlo salir de allí o yo terminaría en el manicomio.

Y empecé a recorrer el largo camino que lleva de la liberación de ese esqueleto horrendo hasta el punto en que terminas por querer y apreciar a tu huesudo amigo. Pero esa es otra historia y hoy no vine a eso.

Durante mucho tiempo seguimos en contacto con Andrea, aunque yo nunca pude encontrar de nuevo a alguien como ella, con su don maravilloso de ver la vida desde ese ángulo poético y crítico, profundo y sereno, sin concesiones ni alardes, a veces duro y desesperado, siempre único y demoledor. Pasaron muchos años, diez al menos, para que le pudiera confesar “mi secreto”. Nuevamente lágrimas, nuevamente abrazos, pero me quité un peso de encima y ella me aceptó sin reservas.

* * *

Y ahora te casas. Pues que la vida sea para ti pura felicidad junto a él, afortunado él, cuanto lo envidio. Besos Andrea querida y recuerda en todo caso que siempre tendrás en mi corazón un lugar grande, bien grande. Y muchas gracias por:

1. Tu cartica escrita en rosado y doblada hasta formar un cuadrado que me diste en el colegio.
2. Los dibujos que hiciste de nosotros en esa carta.
3. Tus besos y caricias de esos años que hoy son un preciado recuerdo. Considérate la única mujer en mi vida.
4. Esa tarde en la cama de tu hermano.
5. Tu blusa blanca de 16 botones que yo desabrochaba en una hora.
6. Tus lágrimas de felicidad (y las mías subsiguientes) cuando nos dábamos cuenta de lo mucho que nos amábamos.
7. Esa noche de vino que terminó en el cuarto de san Alejo.
8. Tus abrazos de oso.
9. Tus conversaciones intensas, inteligentes y solemnes sobre política internacional, el hambre en Etiopia, los desplazados, el efecto invernadero, Luis Caballero y Los Simpson.
10. Haberme presentado a mis amigos Mercedes, Silvio y Pablo (aunque tu ahora reniegues de ellos).
11. Esperarme cuando me fui a prestar el servicio, aunque solo me haya ido por un día.
12. La tarde en el parque, echados en el pasto, soñando viajes que nunca hicimos.
13. Mostrarme la poesía de un charco.
14. … y la del viento frío.
15. Servir de musa para hacerme decir que “las cosas grandes son azules, nuestro amor es azul” sin que sonara cursi en su momento.
16. Nuestras escaladas al tanque de agua de mi casa para ver Monserrate cuando atardecía.
17. Hacerme sentir el tipo más guapo del barrio.
18. Leerme cuentos en el sofá de tu casa (hasta dormirme) en esas noches de desvelo, oyendo INXS, U2 ochentero y Tracy Chapman.
19. Convencerme de estudiar lo que estudié y no haber seguido así con lo de ser médico.
20. Los brownies con helado en la Pizza Nostra.
21. La tarjeta con el poema de Benedetti que me diste en Famas y Cronopios y que decía: “en la calle codo a codo somos mucho más que dos” (verso que dio origen a una famosa canción).
22. Recordar que Ética, Política, Economía y Estética son las cuatro patas de este mundo chueco y que eso lo aprendiste de mí.
23. Cuidarme esa noche en mi casa cuando estaba operado y aguantarte mi desvelo y mi sufrimiento por no saber nada de ya sabes quien.
24. Tus historias triviales que adquieren no sé qué belleza y poesía en tu boca.
25. Tu propia belleza mágica y clásica.
26. Enseñarme el jugo de arazá en Minimal.
27. Abrazarme cuando lloré recordando días difíciles y situaciones duras.
28. Saber que cuento contigo y que siempre estás ahí aunque no hablemos todos los días.
29. Tu invaluable amistad.
30. Aceptarme como soy y seguir queriéndome.

Y no sigo porque se llenaría el servidor de blogger.com

Si el esqueleto aquel no hubiera existido, tal vez sería yo quien ahora estuviera contigo el sábado en la iglesia, quien sabe, a lo mejor sí, a lo mejor no. Pero la vida no lo quiso así. Sin embargo, ahora tenemos una amistad grande, gigante, a prueba de todo. Te deseo felicidad en tu nueva vida, alegrías infinitas y amor duradero. Y dame muchos sobrinos. Les hablaré siempre de la madre maravillosa que tienen.

Con amor,

Yo

martes, septiembre 19, 2006

Gaylandia en Bogotá

Todos somos responsables: hemos creado un monstruo. Teatrón (yo lo escribo sin la hache intermedia) hace rato dejó de ser un simple sitio gay de la ciudad y se ha convertido en toda una institución, un centro comercial rosa y rumbero. No es nada rosado, aclaro, es bien oscuro allí adentro. Como dije en otro post, yo no soy fan de este lugar, pero tampoco se puede negar su importancia relativa, su inquietante "majestá" y por lo tanto, no puedo evitar dejar de pensar todo lo que escribo a continuación...
Si no lo sabes, Teatrón es en realidad la suma de:
* Lottus: solo para hombres, con strippers, laberinto erótico, terraza con pasarela, mesas de billar que ya no alquilan porque se “perdieron” varias bolas - boludos los que las “perdieron”- entre otras curiosidades.
* Chill Out: música electrónica para calmar los ánimos y para aquellos que lo necesiten, adecuado para bajar la borrachera o la trabada, que hay que decirlo, por allá abundan.
* Teatrino: hombres sin camisa y con gafas de sol que bailan al ritmo de la música electrónica, "all nite long". Generalemnte la música es buenísima aunque hay que ir preparado porque el ambiente aquí puede ser muy pesado para corazones sensibles como el mío (a ver quién me cree eso).
* Teatrón: la joya de la corona, crossover para todos los gustos, escenario por derecho propio de Gayshira –que es igualita a la de verdad, qué impresión- y de espectáculos-parodia como “Gaytanic”. Ultimamente va mucho straight dizque de “mente abierta”, vaya usted y pregúnteles a ver que piensan. Ambiente familiar, buses a todos los barrios!
* Y por último, Lux: la verdad no tengo ni idea como será porque no he ido ni nadie me ha sabido explicar, pero leí que se trata de un sitio alternativo-funk-gay, lo que sea que signifique eso.

También leí en entrevista de Plan B con el ya mítico dueño de este chuzo, Edison, que abrirá próximamente un nuevo local en el complejo, esta vez un sauna sofocante para los que quieran diversión extrema (sépase que el cuarto oscuro de Lottus fue clausurado por “hechos escandalosos”, según dijo el mismo Edison, pero frescos señores libidinosos, porque al sauna si podrán llegar en bola de una buena vez y luego podrán bajar al Teatrino “después de”, con la toallita en la cintura y seguir así la rumba con el mancebo). De una vez aclaro que por allá no iré, a mi el cuento de los saunas me parece jartísimo y hasta medio ñuco. En fin, ya se sabe que entre gustos... Siguiendo con el listado de atracciones de Teatrón, no podemos dejar de mencionar, por supuesto, el sinnúmero de moteles que rodean el lugar (pero que no hacen parte de Teatrón, que se sepa), ninguno de ellos recomendable, pero que en medio de la arrechera de la madrugada, son el sitio ideal. Los dueños de estos chuzos húmedos y viscosos deben estar felices con sus inesperados clientes, porque antes de que abrieran la disco, esa calle era un moridero, medio lúgubre y escondida y ahora tiene vida propia debido a su exótico vecino. La 58 con 13 está de moda, y no solo entre los gays, no señor, el sitio es conocido en toda la ciudad, y hasta Julito y su amigo Alberto hablan de él con naturalidad y confianza en su afamado programa de radio en La W, ¡como hemos avanzado! Ahora las mamás saben donde encontrar a sus retoñitos rosados y arcoíricos cuando se les pierdan los sábados por la noche. Eso es lo que llaman “visibilidad social”. Gracias Julito por hablar de nosotros y por allá te espero en Teatrón para darte un pico, porque a mi tu voz me encanta, que rico levantarse oyendo tu voz, así estés comentado esas cosas jartas que pasan en Locombia, como el cuento del vidente del fiscal o los líos con los Paras o el despelote del aborto... te lo perdono, un día de estos te llamo para participar en tu programa, si prometes no colgarme y dejarme decir completito la tontería que vaya a decir…

Sigamos con el tema de este post, porque como ven, ya me estaba perdiendo en otros asuntos. Ah bueno, si hablaba yo de Teatrón... quería mencionar que en la edición de este mes de la revista Soho, donde constantemente y con cierta morbosidad hacen alusión a los temas gay (casi siempre no pasan de lo anecdótico y el cliché), se cuenta la aventura de un periodista de la revista que se fue “de rumba con un gay”, que es además el original título del artículo. El tipo con el que se fue de rumba (que, a propósito, está bien bueno), dice algo así como que Teatrón es el purgatorio, Chill-out es el cielo y Teatrino es el infierno. Yo estoy de acuerdo con la sumaria definición. Sin embargo, no nos dice nada de Lottus (supongo que podríamos decir que es el paraíso o el mundo-mundano), y al menos para mí, Lottus es el mejor de todos los ambientes. Lo siento por mis amigas mujeres (la redundacia es necesaria) a las que no las dejan entrar allá… Para empezar el sitio está muy bien montado y si se compara con lugares de otras ciudades (y no hablo solo de Colombia), nada tiene que envidiar, este sitio es bomba. Será tan bueno que por ahí vi en nuestra linda TV nacional que grabaron allí una propaganda de, triste y perfecta ironía: ¡toallas higiénicas! En fin, Lottus está muy bien. Lástima que el techo sea tan bajo porque el cigarrillo se encierra y uno sale oliendo a Piel Roja a la enésima potencia, que ni en bar madrileño. Y el "casting" a veces aguanta y aguanta mucho!

Me acuerdo que alguna vez de niño fui a una matinée a Teatrón, cuando era, claro, el teatro Metro Riviera. Seguramente mis padres y mis abuelos fueron mucho por allá, ¿qué dirían ahora si vieran en lo que se ha convertido? En todo caso, como me dijo alguien, que bueno que ahora sea Teatrón y no un templo de esos de la Oración Fuerte al Espíritu Santo que tanto abundan en los antiguos teatros de la ciudad. Los cristianos oracion-fuertístas, espiritu-santistas o como se llamen, deben envidiar las multitudes que se ven por Teatrón los fines de semana, digo yo. Mejor dicho: gays 1, cristianos 0, ja !

Y sin embargo, no toda la rumba de la ciudad se limita a la 58 con 13, aunque no sé como persistirán por más tiempo otros lugares de la ciudad como El Closet, Blues o Cavú, que por el bien de la variedad y la diversidad, esperemos que continúen. Ah! Por lo pronto ahora tenemos una opción dominguera: el Sungay de Cha-Cha, que debe ser la mejor forma de terminar un fin de semana. Voy a ver cuando me paso por allá, porque Cha-cha, en el piso 43 de un edificio del centro, me parece, como no, de “mucha altura” (el día de la marcha del Orgullo Gay luego de la ida a la Plaza de Bolívar terminamos allá encaramados y la pasamos super). Y también se les tiene, por supuesto, los cientos de chuzos (para todos los gustos y presupuestos) que hay por toda la ciudad. En una de esas guías de bolsillo salen un montón y me temo que no salen ni la mitad.
A mis amigos de otras ciudades del país o de ciudades del extranjero, si vienen a Bogotá, no pueden dejar de pasarse un sábado (no otro día) por Teatrón… Y a los locales, pues que ¡viva Teatrón!, pero solo de vez en cuando, tampoco se trata de ir cada fin de semana, ni cada mes… al respecto mi abuela, siempre sabia, bien decía: “una vez al año, no hace daño”.


lunes, septiembre 18, 2006

Martinis frustados, despedida de soltera e historias no iniciadas con Bs.As.

El sábado, día del Amor y la Amistad (que se gana de lejos el título a "Día mas culo del año”), coincidió con la despedida de soltera de Andrea. Ella tampoco celebra esa fecha artificial así que nos fuimos de rumba. Varias reflexiones me quedan de esa noche:

1. Los colombianos somos incumplidos. Una cita a las 9:00 PM sólo significa algo: nadie llegará a esa hora (y antes ni lo pienses, es más probable que Brad Pitt me invite a salir). Si la cita es en la calle, el cumplimiento aumenta y seguramente la cita podrá empezar a la hora fijada. Pero si invitas a alguien a tu casa, olvídate, nadie llegará a la hora acordada. El sábado pensaba que antes de salir de parranda beberíamos unos martinis en mi casa y cité a todos por SMS a las 9:00PM. La única que llegó puntual fue Andrea, la homenajeada. A las 11:00 llegó el último…. ¡2 horas después! Consecuencias: no hubo tiempo para la bebida a priori y llegamos muy “sobrios” a Teatrón, lo cual definitivamente no es recomendable. Yo me pregunto: ¿por qué si te citan a una hora determinada uno se hace el loco?
2. Teatrón es un lugar perfecto para celebrar una despedida de soltera (si la soltera tiene muchos amigos gay) y hay varias razones: el novio está feliz y se queda tranquilo en su casa porque sabe (o piensa, mejor dicho) que su amada no corre peligro alguno; la novia solo quiere ir a divertirse, bailar y beber completamente desinhibida (como se sabe todas las viejas andan en el mismo cuento cuando van por allá, felices de poder ser ellas mismas sin hombres que las intimiden, o al menos eso es lo que nos dicen); los amigos gay están en su medio ambiente natural y pueden divertir a la novia con baile u ocurrencias, o hacer levante con el mancito coqueto que los mira; en fin; ¡todo el mundo tan contento!
3. Yo definitivamente voy a tener una crisis nerviosa el día de la boda de mi amiga. Bueno, es que no es una amiga cualquiera. ¡Es Andrea, mi Andrea! Mi primer amor, una de las personas a las que yo más quiero en esta vida y la otra. Ay, yo sabía que esto iba a pasar… pero definitivamente no estoy listo. Ya escribiré un poco más sobre el tema luego, cuando pueda.
4. Dios Mio, ¿qué hemos hecho? ¡Teatrón se ha convertido en un monstruo! Bogotá nunca volverá a ser la misma y este lugar, con el tiempo, se convertirá en un mito, si es que ya no lo es… será algo así como nuestro Studio 54. Más referencias sobre este “club” en otro post. Aclaro de una vez: para mi el famoso Teatrón no es completamente santo de mi devoción, pero no puedo negar que tiene su oscuro encanto.
5. Si en medio de la rumba un argentino muy lindo y muy bueno te acorrala contra una pared, te dice cosas divinas y te pregunta “¿querés pasar la noche conmigo?” y tu le respondes “no”, pensando que estás con tus amigos y que no puedes dejarlos solos, ¿qué pensarías de ti mismo? Respuesta: ¡¡ya se porque sigues soltero!!

miércoles, agosto 23, 2006

Partidazos
















Mi amiga ML me dijo el sábado en la noche que yo le parecía un excelente partido y que no entendía porque seguía solo después de tanto tiempo. “Tu eres un partidazo” me dijo. Melanie, mi amiga alemana me dijo algo muy parecido tan solo un día antes. Quedé muy pensativo al respecto, no tanto por lo del "partidazo", sino porque cada vez siento que el peso de la soledad se hace más notorio, aunque yo mismo no quiera aceptarlo. Sí, cada vez me doy más cuenta de que sí necesito alguien a mi lado: al despertarme, en el desayuno, al volver a casa, al hacer la cena, al ver las noticias, al ir a la cama y de nuevo, al despertar del otro día. La rutina estando solo es más rutinaria aún. ¿Será que eso del partidazo es verdad? Si ML y Melanie lo ven, ¿por qué otros no? (y por otros me refiero a hombres desconocidos, no a mis demás amigas o amigos). ¿Lo veo yo? La verdad no me siento “el partidazo”, pero tal vez debería empezar a sentirme más así. Tal vez si me lo creo, “otros” empiecen a notarlo. Aunque la verdad me parece una tontería. Y a todas estas, ¿por qué yo no conozco ningún “partidazo”? Será por lo mismo que uno no puede ver todos los días un partido Portugal-Alemania (con Cristiano Ronaldo abordo, él si verdadero partidazo), o una final Francia-Italia. A lo mejor, como en el fútbol, en este dizque rosado y “arcoírico” mundo, los partidazos solo se dan cada cuatro años.

viernes, diciembre 30, 2005

Adios 2005, bienvenido 2006 !

Se acabó el año. Muchas gracias a todos ustedes por estar a mi lado. Este año tuvo muchos altibajos para mí y sonará cursi, pero lo mejor fue tenerlos ahí conmigo. Gracias por soportar mis arranques de mal genio, mis críticas agudas, mis ataques de sueño en lo mejor de la fiesta, mis comentarios sarcásticos, mis tirones de espalda, mis dolores post-operación, mi vida ocupada, mi falta de abrazos, o de te “quieros”. En la última parte de este año quise enmendar algunos errores, estar más cerca de ustedes (por eso se me ocurrió el jueguito del amigo secreto). He dicho varias veces que los amigos son la familia que uno escoge y ustedes son mi familia aquí en Colombia.

Repasando, para mí este año se puede resumir en cinco etapas:
1. De enero a marzo: con Edwin Herrera. Paseo a Tocaima. Llegada de Querubín, operación de nariz.
2. De abril a julio: trabajar, trabajar y trabajar, hasta caer en cama, qué depresión
3. Agosto: con mi famila en USA, el mejor viaje de mi vida. Llegada al 3er piso.
4. Septiembre a Noviembre: en Europa, una experiencia inolvidable
5. Diciembre (qué diciembre): de fiesta casi todos los días, visita de Juanes, amigo secreto.

Uno piensa que los años se pasan volando, pero en realidad, al hacer este resumen me doy cuenta de que pasé por muchas cosas, todas relevantes, todas me han llevado al punto en el que estoy ahora. Uno definitivamente va donde sus propios pasos lo llevan (el destino no existe). La vida, señoras y señores es una montaña rusa. Te emocionas, te asustas, ríes, lloras, te golpeas, te abrazan, te pegan, eres feliz, y a veces quieres bajarte. Hoy estás de subida y ves toda la ciudad desde la parte más alta; mañana vas bajando a toda prisa. Asegurémonos de que el viaje no nos pase de largo, que al final cuando nos bajemos sintamos que hemos vivido, sentido, llorado, gozado.

Voy a cometer una infidencia y voy a escribir un comentario personal pero "comunal" para cada uno de ustedes, mis compañeros de vagón en esta montaña rusa que nos tocó (gracias a la vida) montar juntos. A todos los quiero, a todos les estoy agradecido. Uno debería decir más seguido estas cosas, pero la verdad es que solo en muy pocas ocasiones hay posibilidad de hacerlo. Como la vida es tan loca y hoy estamos aquí y mañana no sabemos nada, quiero dejar aquí un testimonio de mi cariño por ustedes. No hay que temer a la cursilería.

(en orden alfabético)

Alejo: tu sabes Alejo que te quiero.
Andrea: tu me enseñaste que la poesía está en muchas partes si uno se fija y también que hay muchas cosas que tenemos que cambiar en el mundo para que sea un mejor lugar para vivir. Me has enseñado tanto ! Mucho de lo bueno que hay en mí te lo debo a ti. Te quiero hasta la luna dos vueltas y de regreso.
Andrés: ¡tu fortaleza es un ejemplo para mí! Que nada te detenga, hay que seguir los sueños.
Clara: tú eres mi querida amiga y hermana. Me has acompañado en muchas etapas duras y también en muchos momentos felices. Mi fiel compañera de viaje, a quien más conozco y a quién más le debo. Te quiero mucho, mucho.
Cati: la otra noche me di cuenta que hemos compartido muchas cosas contigo. Te me vas, pero siempre te llevaré en mi corazón. Aquellos días en que estábamos todos juntos son días muy felices, muy difíciles de olvidar. Esa es una de las pocas etapas de mi vida de la que no tengo malos recuerdos, y si los hay, ahora me río de ellos. Y tu estuviste ahí.
Daniel: Mi gran amigo del alma, hay tantas cosas que admiro de ti que no me caben en un parrafito. Te adoro.
Edwin: muchas gracias por tus consejos y por hacerme ver que la vida a veces no es como uno piensa que es, que hay matices y que cometemos errores o a veces acertamos sin darnos cuenta. Te quiero.
Hamlet: no hay nadie con quien yo pueda hablar de las cosas que hablamos juntos. Admirador de su talento e inteligencia, de su forma de ver la vida, agradecido eternamente por el gran regalo de su amistad.
Javier: mi compañero de viaje más antiguo. ¡Tanto tiempo juntos!. Conocer a alguien desde niño y seguir viéndolo de grande es una cosa maravillosa, un regalo de la vida. Te quiero como a un hermano!
Juanes: yo a ti qué te puedo decir que no te haya dicho antes, mi mejor amigo de Medellín ? Tú sabes lo mucho que valoro tu cariño y amistad, porque representaste mucho para mí en días ya pasados, felices y benditos días aquellos en que amé y fui amado.
Luz: me haces ver la vida de otra forma, me pones en otra onda. Te parecerá raro, pero le traes paz a mi espíritu. Te quiero mucho.
MaríaLu: Eres alegría en pasta, dulce sabor para las tardes aburridas de los domingos. Las fiestas sin Marialu no son lo mismo. Te adoro Maria !!
Marce: mi amiga secreta, te amo! Contadas son las personas que me han aguantado mis chocheras más que Mar. Pocas son las personas en las que yo confío tanto mis secretos. Pocas las personas que me hacen sentir tan cómodo y a gusto.
Queru: tu me haces ver que en la vida un poquito de inocencia es fundamental para no sucumbir ante las tosquedades de la vida.

A todos, FELIZ AÑO.

martes, noviembre 01, 2005

Paris (II)


Bueno, por cosas del destino al fin tengo tiempo para narrar mis aventuras parisinas, debería andar de paseo hoy dia de los difuntos, pero no se pudo, así que aprovecho. Quedamos entonces en que me quedé saliendo (muy desilusioando) de las galerias Lafayette y ví que ya anochecía. Como les conté, quería algo de acción y no tenía ni idea de a donde ir... en Murcia me habian dicho más o menos por donde era la zona de copas aunque la verdad yo quería encontrar la "Chueca" de Paris... No encontré ni un solo café internet para hacer una búsqueda en el Google, así que en un puesto de revistas y por 5 euros compré la revista Têtu (disfrutenla en http://www.tetu.com) que fue mi salvación ya que traía la guia gay de Paris. Para entonces, los pies me dolian un montón, pero un montón !!! En Bilbao me había comprado unos tenis para caminar (que increiblemente no había traido desde Colombia en mi maletón) pero aún con ellos sentía que no podia dar ni un paso más. Con la Mona y Luz Elena había aprendido a coger el metro en Madrid, gracias a Dios, porque coger un taxi al hotel me habría costado un dineral, así que me aventuré por el metro de Paris que para mi grata sorpresa funcionaba igual al de Madrid (Luz: ciertamente, el metro de NY deber ser el más complicado del mundo). Llegué al hotel dispuesto a leer la guía aquella, darme un baño y ponerme guapo, cuando "oh sopresa": ¿dónde coño está la llave de mi cuarto ? se me había perdido la bendita (estaría allá, tirada a los pies de la torre Eiffel o que sé yo). En la recepción, una marroquí me explicó en un inglés muy pobre que no tenía una copia. Abrió al fin la puerta con una llave maestra, pero todo estaba en completa oscuridad porque la llave también se usa para prender el interruptor. La "chica" se fue a buscar una solución y me dejó así, en las tinieblas. Con mi celular hojeé un poco la guía pero yo quería irme cuanto antes. Como tenía mi llave del hotel de Murcia (que a propósito, se llama "El Churra", porque como bien me dijo Mar, todos los nombres en Murcia parecen tener una "ch" en alguna parte, como la dirección de la oficina, que es, por si quieren enviarme una tarjetica, "Almirante Churruca, 5", que es el nombre de un ilustre héroe español de la batalla de Trafalgar, que, a propósito, hace poco cumplió 200 años de haber ocurrido, batalla esta que fue el orgullo de Inglaterra y del almirante Nelson, y el descalabro de España y Francia, y por ello hay una plaza Trafalgar en Londres, donde está la estatua del mismísimo Nelson, ciudad ésta a la que también quisiera ir algún día, para ver la estatua del ilustre almirante inglés, que murió en Trafalgar, igual que Churruca y bueno, ¿dónde quedé yo en esta historia que ya estoy más perdido que la susodicha llave? ah si ! a oscuras en un hotel de París, leyendo una guia y buscando en las tinieblas las calles en un mapa de la ciudad, muerto de hambre y con una ampolla en mi dedito gordo, que dolor... y ahora no sé donde cerrar el paréntesis que abrí allá arriba, así que lo cierro a continuación para seguir con este relato, fin). Con mi llave del Churra logré prender las luces del cuarto y me bañé y me cambié y luego ubiqué la calle donde más bares había, según la lista, calle que no olvidaré "jamais, jamais", porque tenía el nombre más coqueto del mundo: Rue de la Sainte Croix de la Bretonnerie. En el mapa ví, además, que se cruzaba con una calle de nombre sonoro: la Rue des Mauvais Garçons (la calle de los "muchachos malos"), así que allá tenía que ir, no cabía duda !! Y bueno, me fui del hotel a coger el metro y cuando salía me dieron una copia de la llave, que esta vez guardé muy bien. Llevaba 24 hrs en Paris y ya me defendia cogiendo el metro. Debía bajarme en la estación del Hotel de Ville y ahí llegué, 20 estaciones y un trasbordo después, muy tieso y muy majo, esa noche me sentía arrasador, grrrrrrr ! El hotel de Ville es otro edificio de antología, y por la noche lo iluminan increible, otra "fermosura" de las que hablé. Además había allí una foto enorme de Ingrid Betancourt, caray, las tristezas de la patria te persiguen, inclusive hasta en una noche parisina, quedé muy impresionado, esta mujer lleva más de tres años pudríendose en la selva, y parece que solo a los franceses les importa, que dolor de patria. Que se me pasó pronto porque llegué facilito a la Rue de la Sainte Croix de la Bretonnerie (hasta escribir el nombre me gusta, luego se los pronuncio para que vean lo bello que suena en mis labios, mes cheris). Y bueno, que veo yo, que veo yo, en esta rue... adivinen: la misma gente de siempre, la misma gente que uno ve en Chapinero o en El Tesoro, la misma. No digo la misma gente como tal (que los parisinos son hombres muy churros, churrísimos), pero si las mismas fachas, la misma actitud, la misma forma de reirse, las mismas formas, los mismos gestos... me lo esperaba. Una vez comprobada mi teoria de que la gente gay es igual en Melgar que en Madrid, pasando por Miami y demás, me sumergí por la Sainte Croix de la Bretonnerie a ver que encontraba, pero antes me fui a ver que comía porque ladraba de hambre. La calle en mención y las aledañas están llenas de cafés, terrazas, restaurantes y bares, todos ellos gay, que emoción, que delicia... que caro !! Caminando encontré nada más ni nada menos el famoso centro George Pompiduor, pareciera que en París a la vuelta de la esquina va a salirle a uno una nueva maravilla. Allí encontré un café internet, revisé mi correo y a algunos de ustedes les escribí emocionado que andaba por esos lares... bueno, vamos rápido que esto se alarga demasiado. Caminé algún rato más y oh mon Dieu ! Algunos garçons me miraban como que me iban a saltar encima, me sentí desnudo más de una vez, mostrando mi cuerpo bronceado en esa noche de otoño, que cursi soy, ¿cierto que si ? La gente me miraba con una desinhibición que ni en Miami, que ya es mucho, yo andaba muy rmocionado y me sentia guapo, muy guapo, grrrrrr ! Me fui al "Open Café" y gracias a esta maravilla que es Internet les puedo mandar una foto del lugar: http://www.insecula.com/oeuvre/O0012683.html Y allí estaba yo, solo en la jungla gay de Paris, bebiendo una cerveza cuando llegó él, como diría mi amiga Rocio "estando yo sentado en la arena de la barra.....tralalá". Era un alemán muy lindo, veintitantos años, 1,78, cabello negro, ojos azules, "hoyuelos" en las mejillas cuando se reía, dientes perfectos, labios para morir y resucitar, y volver a morir y resucitar de nuevo y lo mejor: impecablemente vestido con chaqueta blanca y con una camiseta Puma que yo no compré, pero que carajos importaba, si ahí estaba, la misma camisa, mostrándomela él en su cuerpo delgado y esbelto, sí, lo sé: que cursi soy ! yo estaba en la barra y al lado el bello alemán, pidiendo una bièrre, como yo. La coincidencia me pareció muy
buen augurio. Y como decían en "Los Años Maravillos", entonces sucedió: me quedé mudo y estupefacto, incapaz de pensar en algo inteligente que decir, no me salía ni una palabra, aunque ya nos habiamos cruzado una mirada con sonrisa incluida, lo que había acabado por ponerme más nervioso. Y entonces, el alemán, y en ese momento supe que era alemán, se encontró con unos personajes altos y viejos que entraron y se lo llevaron a un rincón. Lo único que pude hacer fue beberme toda la cerveza e irme del bar... Ya no me sentí guapo, sentía que ya no tenía "el toque" y que llevaba una ampolla en el dedo gordo del pie. Pensé entonces que no podía pretender encontrar un romance parisino solo por estar en París, era como pensar que solo por estar en Bogotá iba a tener un romance bogotano, así como así y esas cosas, mes amies, solo pasan en las películas de Meg Ryan. Me fui a caminar un rato más, a pesar de mi ampolla. Crucé el Sena y llegué de nuevo a Notre Dame, me senté en una banca y me fijé que, no joda, que cursi soy yo y que cursi puede ser París, esa noche había luna llena. Me invadió una extraña sensación de soledad y he de decir que de tristeza, me sentí lejos de todo, lejos de todos, lejos del "amor". Qué cursi soy. Estar solo en Paris, a esa hora, con esa luna, en esa plaza, era como estar solo en una cena puesta para dos, como bailar con la escoba en medio de la fiesta. Pero bueno, tampoco era para moririse de depresión en medio de la Île de la Cité, que mal gusto uno morirse de esas pendejadas en pleno siglo XXI, en el corazón de Francia, ni que yo fuera Madame Bovary. Un grupo de capoeira llegó con su jolgorio a sacarme de mi dramatismo existencial, gracias a Dios, y qué brasileros! Llegué al hotel como a las 2:00 AM dispuesto a levantarme temprano, quería ver de cerca el Arco del Triunfo e ir al Sagrado Corazón, pero ay Dios, otra vez me levanté tarde y ya no pude hacer ese tour. Me fui entonces a Montmartre a caminar un poco por las calles parisinas. No tomé ninguna foto ese dia, quería sentir el ambiente de la ciudad sin estar detrás de la cámara. Y para resumir un poco, volví al hotel luego de almorzar una sopa de cebolla con una baguette (que estaba deliciosa) y así terminó mi fin de semana en París, inolvidable mi fin de semana, que delicia haber estado por allá, que bella es París, tendré que volver y por supuesto espero volver acompañado, joder tio, solo ya no!

Nota: mail enviado el 1 de noviembre del 2005